C A P I T U L O | 42

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01 marzo 2020
Sierra de Badiraguato, Sinaloa





Alexa pov

La camioneta se detuvo unos segundos en lo que se abría el portón del rancho, miraba extrañada todo alrededor, había camiones grandes, camionetas con carros de snack y comida.

Hasta donde sabía no habían dicho nada de alguna fiesta o algo parecido. Chivo estacionó la camioneta en una esquina que era el único lugar donde había espacio. Personas iban de aya para acá acomodando, mesas, platos, servilletas, decoración para las mesas.

Los escoltas bajaban y llenaban hieleras con cerveza —¿Qué es todo esto? —murmure sacada de onda.

Antes de bajar a Badiraguato nada de esto estaba, ni siquiera un movimiento de alguien se miraba, solo los que cuidaban por las orillas. Y ahora el patio central parecía un salón de eventos.

Zorro me abrió la puerta abrió la puerta y estiró su mano para ayudarme a bajar, esta panza de casi 8 meses ya estaba en todo su resplandor, haciendo que batallara con actividades cotidianas.

Entré a la casa pero a comparación de afuera aquí se miraba más tranq.... creo que me equivoqué, cuando llegue a la sala vi a todos los hermanos Guzmán y Zambada juntos. Y juntos a ellos varias cajas apiladas de botellas de whisky, champagne, tequila, vodka.

—¿Me pueden explicar que es todo esto? —puse las manos sobre mi cintura

—¿Que no volvía mas tarde? —preguntó Alfredo mas para ellos que para mi.

—Iván dijo que a las cuatro y apenas son las —Vicente vio su reloj —Ya son las cuatro y ninguno nos hemos bañando.

Mire que tenían todas las intenciones de salir corriendo —Alto ahí, ninguno se va a mover hasta que no me....

—Ya llegué chamacos ¿A que hora empieza la fiestecita? —La voz de Don Mayo me interrumpió

Voltee a verlos a todos y mire como le hacían señas de que guardara silencio —Yo no le entiendo a esas musarañas que hacen —.caminó hasta mi —Miren nomás hasta que ya dejó ver el canijo este ¿Cuánto tienes ya Ale? —.preguntó

—En unos días cumplo los 8 meses —sonreí al sentir su áspera mano en la panza —Pero a ver Don Mayo expliqué a mi que es eso de fiestecita, porque sus hijos y ahijados no me han querido decir nada. Llegue y ya me encontré con todo esto.

—¿Cómo que no sabes mija? Si estos cabezones me dijeron que le pidieron permiso —los voltee a ver y todos se hacian los locos.

—Aaah si? —cruce los brazos

—Amor —hasta que se dignó hablar —Yo le dije anoche

—A mí no me dijiste nada, Ovidio Guzmán —repetí, esta vez con la voz un poco más elevada. No me importaba quién estuviera presente, ni que Don Mayo estuviera ahí, ni las cajas de alcohol, ni los hombres armados en la entrada. Yo traía ocho meses de embarazo y cero tolerancia para las sorpresas.

Ovidio se quedó callado, como si con eso fuera a calmar el ambiente. A lo lejos escuché una de las hieleras cerrarse de golpe y unos pasos apurados que se alejaban. No sé si era la adrenalina o las hormonas, pero sentí que el corazón se me aceleraba.

anyone| OGL |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora