EPILOGO II

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Bue, en mi defensa, no tengo defensa

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-Bien, iré a comprar algunas cosas y vuelvo de un momento- Ni-ki habló, eran las 8 am de la mañana y faltaban algunas cosas en casa.

-¿Te irás así como así?- Sunoo tenía a Minji en brazos, Minhi estaba dormido en el sofá.

-Ah, cierto, la lista que me diste- Sunoo había anotado en un papel las cosas que faltaban en casa, toallas húmedas, leche, arroz, papilla para sus hijos.

Después de todo, tanto Minji como Minho tenían 7 meses de nacidos.

-Te olvidas de algo- dijo Sunoo dejando a Minji en su silleta al lado de la mesa.

-¿Las llaves del auto?- preguntó Ni-ki -Si están en mi bolsillo.

-No es eso.

-Ah... ¿M-mi teléfono? Lo estoy agarrando yo...

Por la mirada de su esposo, no era eso, estaba asustado, no quería que su omega se entraba con él y le lance la espátula de plástico otra vez.

-¿E-el protector sola--

-No.

Eso era todo, tenía que escapar antes de que se enoje más.

-Bueno, mi dulce y amado esposo, si algo falta volveré pero yo--

-¿No vas a despedirte como es debido de tu esposo y de tus hijos?- ya tenía los brazos cruzados, era una mala señal.

-¡Lo lamento!- Ni-ki hizo una reverencia de 90° grados, al elevarse fue directamente hasta Minho besando su mejilla, el infante no despertó en ningún momento, amaba dormir, hizo lo mismo con Minji quien sonrió con dos colitas de cabello en su cabeza.

Como todos los días, al último era su esposo para besarlo más tiempo, para Ni-ki, lo más importante era Sunoo, sobre todo y todos.

Pero cuando se levantó a besar a su omega, este posó un dedo sobre sus labios.

-Tanto ibas a irte sin despedirte, vete de una vez.

-Pero, Sun--

-Vete.

-Cielito, yo--

-Que te vayas.

-Corazoncito--

-Ni-ki.

-Mi am--

-Te perdonaré si no te olvidas ninguna cosa de la lista, si se te pasa algo, dormirás en el sofá- tomó a Minji en brazos y se dió la vuelta.

Ni-ki de inmediato supo que no iba a poder besar a su esposo hasta regresar, así que debía apurarse, que pena que tenía muchas cosas que hacer ese día.

Corrió hasta su auto y empezó a conducir hasta el supermercado para comprar los víveres de la semana, luego debía ir a la farmacia, luego a pagar los impuestos de casa y un helado para su hija, para Minho sería un bolso con crema.

Al salir del supermercado revisó 4 veces la lista y las compras corroborando que todo estaba en las bolsas, nada se le había pasado, ahora era momento de ir a la farmacia.

-Todo es más fácil cuando él viene conmigo- dijo Ni-ki recordando que Sunoo pedía todo y él pagaba, cuando iba solo se olvidaba de muchas cosas y debía volver a la tienda dos o tres veces más.

Ahora tenía un problema, la marca de toallas húmedas que compraban se habían agotado, buscó en otra farmacia, agotado también, terminó recorriendo todo Seúl y no había ni una sola, seguro Sunoo lo notaría... pero no había nada más que hacer, compró de otra marca ya imaginándose el regaño de su omega.

Aún falta comprar muchas cosas...

.

.

Dijo que iba a apurarse y terminó volviendo casi cinco horas después.

Quería ver a su familia y al mismo tiempo no quería entrar para evitar el regaño que vendría si pasaba de esa puerta.

Aún con miedo, ingresó la clave a la puerta para entrar con las cuatro bolsas de las compras de ese día.

Casi corrió hasta la cocina donde empezó a ordenar la comida para evitar más regaños y la otra bolsa iría en la habitación de sus hijos ya que eran cosas para ellos.

Algo estaba raro, su esposo no había bajado al escuchar la puerta, aún estando más molesto que ese día siempre bajaba para siquiera decirle "hola" o mirarlo e irse.

Hoy no había nada de eso.

Con la bolsa que era para sus hijos en manos, subió las gradas hasta su habitación sin encontrar a estos en sus cunas.

Soltó la bolsa al ver que la habitación estaba toda revuelta y con una cuna rota, el miedo se apoderó de él al ver la ventana de esa habitación abierta, nunca, ni él ni Sunoo la dejaban así.

No puede pasar esto...

-¡Sunoo!- gritó desesperado Ni-ki, sus manos estaban temblando, sus labios igual, de todos modos sus piernas se movieron hasta el baño más cercano esperando que su familia esté ahí, pero nada.

Su desesperación aumentó al ver algunas gotas de sangre en el suelo.

-¡Sunoo!- siguió en busca de su esposo -¡Sun--

-Aquí estoy- el omega se apareció con voz suave saliendo de la habitación que compartían como esposos.

-Gracias a Dios...- Ni-ki lo abrazó con fuerza.

No pasó mucho donde se dio cuenta que su omega tenía un corte algo grande en el brazo que estaba cubierto por una tira de gasa amarrada encima de este.

-¿Q-qué pasó? ¿Dónde están los niños? ¿Porqu--

-Alguien entró a casa- dijo Sunoo aún abrazado a Ni-ki. -Talvez iban a robar algo, no lo sé, pero eran de la otra organización- sacó el cuchillo que tenía oculto en su pantalón por si volvían -Los herí con esto.

-Pero ¿No te hicieron nada más? Yo--

-Solo me raspé un poco la rodilla cuando me caí de la escalera, estoy bien- tener el aroma contrario cerca de él lo calmaba.

-Que bueno que estás bien...

Luego de unos segundos Sunoo guió a Ni-ki hasta su habitación donde dormían Minho y Minji luego de un largo intento de Sunoo por calmarlos.

Minji tenía un corte pequeño en la mejilla junto a un raspadura en su regordeta muñeca y Minho tenía la rodilla raspada con la ropa revuelta.

Eran de la otra organización, sus hijos y su esposo corrían peligro con otras personas acechando cerca.

-Nos retiraremos de la mafia.




































Cami~

GENTLE - SunKi♡Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora