El 24 de diciembre se rompieron las reglas: el mismo día que la cristiandad decidió celebrar el natalicio de Cristo, ese mismo día los niños de Antonio Fernández Carriedo decidieron celebrar la primera y última función de su obra infantil.
Cuando los adultos se enteraron de que más de la mitad del pueblo venía como espectador, quisieron detenerlos, mas cuando descubrieron que Cuba y Banda Oriental llevaban orquestando dicha campaña durante semanas, Roderich tuvo que hacerse a la idea de que tendría en casa a desconocidos sin su aprobación. Y aunque no querían involucrarse, al final cedieron a todo el trabajo que ese proyecto conllevaba: ensayos, compra de materiales, asesoramiento en la escenografía, atrezzo y vestuarios y mediación diplomática.
Así arribó al día señalado, en el que la rutina de nuevo rota fue por la reducida jornada de los sirvientes y los horarios de laboro que la obra exigía, obligando a cada uno de los miembros de la familia a comer según las necesidades que su rol.
—Nunca pensé que diría esto, mas la obra les ha dado una disciplina inesperada —dijo Austria mientras la pareja veía como Honduras y Salvado partían a sus quehaceres en total silencio.
—Habré de agradecer a Rio de la Plata en algún momento —comentó el español rascándose la cabeza por lo extraordinario de la imagen.
—Padre, Don Austria. —Del fondo del pasillo apareció la Guatemala seguida de Quito y Nicaragua a cada lado.
—¡Ah, mira quien está aquí! ¡El equipo de escenografía! —dijo alegre el centroeuropeo—. En qué podemos ayudaros.
—Estos servidores nos preguntábamos si habían terminado de almorzar, ya que hemos de preparar la sala para el espectáculo.
—¡Ah, claro! Llamaré a Romano para que se lleve los platos y os ayude...—Levantó el brazo para chasquear los dedos empero Nicaragua lo detuvo.
—Romano y Veneciano finalizaron su jornada hace una hora. Me llevaré sus platos para lavarlos. —Agregó en un movimiento rápido que despistó a los padres y se dirigió a la cocina
—Nos moveremos la mesa. La pondremos en el patio para que no moleste el paso.
—¡Esperad! Es muy pesada para vosotros —dijo alarmado el español secundado por el austriaco—. Estos servidores se encargarán.
Una vez acabada la labor, les preguntaron si necesitaban más ayuda. Sin embargo, cuando les dieron la tarde libre, volvieron a quedarse inmóviles frente al pasillo de la planta baja.
—Seguro habrá algo que hacer, ¿montar el escenario? —sugirió el padre inseguro.
—Entre todos lo iban hacer—aclaró su marido.
—¿Las sillas?
—Lo mismo.
—¿El telón, los trajes, el atrezzo, dar de comer a Filipinas antes para que no cause un revuelo en plena función?
—Hecho, hecho, hecho y su comida está preparada desde esta mañana y Nueva España se la dará antes de la escena del nacimiento.
—Ya veo... ¡Ah! ¿Y los instrumentos? —añadió entusiasmado al encontrar otra forma de entretenerse.
Eldestein se cruzó de brazos y adoptó una expresión entre molesta y preocupada—. Nueva Granada, Costa Rica, Puerto Rico y el equipo de escenografía los bajaran al salón guiados por Venezuela. Banda Oriental llevará el triángulo.
—¿Y os confiáis de que los traten bien?
—He de porque a esa misma me ataviaré para recibir a los invitados. ¡Y vos también! —Ante la intensa mirada, España rio nervioso por un momento—. Entonces qué hacemos, durante meses os quejasteis de no tener una misera tarde libre y aquí la está.
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El viaje
FanfictionAmbientado en 1601-1602. Cuando Austria y España hurdieron el desesperado plan de presentar al rey Felipe III las colonias del reino para que asumiera sus responsabilidades como monarca, jamás imaginaron lo qué sería vivir con 20 niños y adolescente...
