Antes de empezar dejo unas notas porque este capítulo comienza en un futuro más próximo cuando las colonias ya son naciones y tienen sus nombres
- Martín: Argentina.
- Sebastián: Uruguay.
- Lucía: Panamá.
- Daniela: Nicaragua.
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Feriado
Ninguna hoja se movía, ningún carro pasaba. Podrían haber ido a la playa como la mitad del país, poner los pies en la arena, enterrar la silla y la sombrilla y bañarse en el mar; pero les dio fastidio levantarse temprano y frustración imaginarse la cola de regreso. Quizás irían mañana: todavía les quedaba todo el fin de semana.
Ahora se hallaban en el sofá de la sala, frente a una película que nadie veía. Alfred le acariciaba el brazo mientras oía las historias de su enamorado. Nunca lo había escuchado hablar de su infancia temprana; se sentía como un pirata que había encontrado un tesoro legendario.
—¡No puedo creerlo! ¿De verdad España y Austria dormían juntos?
—¡Claro! Estaban casados, ¿no lo sabías? Está documentado —dijo Palacios, divertido.
—No soy muy bueno con la historia europea y menos en esa época —respondió, rascándose la cabeza y con una sonrisa apenada—. Pero tú estás sugiriendo otra cosa, porque en esa época estar casados no significaba dormir juntos, y dormir juntos tampoco se traducía en amor —murmuró, acentuando su traviesa mirada.
Venezuela acalló una risa.—¡Pero ellos sí se amaban! —dijo alegre, elevando los brazos—. Obviamente era un niño y no me daba cuenta, pero, evaluándolo con la luz de los años, había demasiadas señales aunque lo intentaran ocultar: demasiadas miradas, sonrisas y batidas de pestañas —habló sacándole una carcajada al rubio al imitar cada uno de los gestos.
—¿Y ahora?
—Quién sabe. Ese matrimonio terminó mal, pero no sé los detalles. Casi puedo afirmar que uno de los motivos fueron las infidelidades, sobre todo de España... Doscientos años... ¡Eso sí es largo! Me gustaría saber la respuesta y, a la vez, no. Para mí son lo más cercano a padres, e imaginarlos haciendo cosas... —hizo una mueca de asco—. Además, ambos son muy reservados en ese aspecto y no me atrevo a preguntar, pero tengo la sospecha de que no se llevan tan mal. Tengo la sospecha de que Austria era pasional con él.
—No me puedo imaginar eso, de verdad que no.
—Pues créelo: alguien es capaz de despeinar a Austria.
—Los milagros existen. Así como tampoco puedo imaginarme a España serio, severo y cruel. Ahora entiendo por qué algunos temen su furia.
—Era de temer. Una vez cargó un asustado toro de lidia* durante tres kilómetros para devolverlo a su dueño porque Martín, Sebastián, Lucía y Daniela querían saber qué pasaría si lo metían en casa: la destrozaron.
El rubio lo acompañó en la risa y, extrañamente, acabó con la mirada ensimismada y una mueca ligeramente triste.
—¿A qué viene esa cara? —preguntó, alzando una ceja.
—¡Ah! Nada, quizás sea un poco de envidia. Nunca he experimentado lo que es tener una familia.
—Nosotros somos bien disfuncionales.
—Pero familia al fin.
—No sé yo, Al...
—Teo, tuvieron que pasar siglos para que supiera que tenía «hermanos». Exceptuando a Mattie, hasta que no fui independiente no supe que Inglaterra tenía otros hijos, y aun así omitimos eso cuando hablamos. Sería demasiado raro decirlo.
El caribeño miró a sus pies: no sabía cómo sentirse. Se habían hecho mucho daño y, aun así, sentía que algo los unía.
—Por eso me gusta oír tus historias —una suave mirada adornó su rostro, encendiendo una llama en el pecho canela.
—¿Qué quieres escuchar?
—Lo que quieras contar. Me siento como un espectador delante del estreno de una película.
—Y lo eres. Eres el primero con el que hablo de esto.
—¿Y tu familia?
—Ni siquiera con ellos... Aunque lo hayamos vivido juntos, no sé cómo fue para cada uno. Es como si fuera tabú. Aunque ya no sé si es una intuición mía o simplemente es mi miedo a descubrir que para ellos fue un año más. A mí me cambió la vida; a partir de allí mi vista estuvo puesta en el horizonte, pero esta vez sabía que había más allá. Estaba muy solo y, a la vez, no...
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El viaje
Hayran KurguAmbientado en 1601-1602. Cuando Austria y España hurdieron el desesperado plan de presentar al rey Felipe III las colonias del reino para que asumiera sus responsabilidades como monarca, jamás imaginaron lo qué sería vivir con 20 niños y adolescente...
