XXI

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Selección Artificial

Manchas oblongas sobre un fondo blanco. Ondulantes. La rodeaban. Cheryl no podía distinguir sus siluetas. ¿Qué eran esas cosas? ¿Personas? Sí. Eran personas. ¿Pero quiénes? No podía escucharlos. Un zumbido persistente hacía que las voces se distorsionaran en su cabeza. ¿Qué era lo último que recordaba? El sonido de un jeep... Su padre, Liam y una cabaña. La cabaña del portal. Pero... no parecía estar en la cabaña. Cheryl trató de incorporarse, pero su cuerpo no respondía. Gritó, tan fuerte como pudo, pidiendo ayuda. Pero su boca estaba cerrada. Lo único que se movía en su cuerpo era su pecho, subiendo y bajando con la respiración entrecortada, y su corazón, como maquinaria defectuosa, con taquicardia.

Hacía frío. Comenzó a temblar. Le dio la impresión de que una de las figuras se percató de su estado porque se acercó a ella y la agarró de la mano, firme pero cálida. No pudo escuchar qué decía, pero ahora, tan cerca, lo supo: era Leo, su papá. Una, dos y tres gotas echó el hombre en sus ojos resecos. ¿Estaba comenzando a llorar? Entonces sintió el metal frío rozar su mano y luego unas correas firmes apretando sus muñecas. Derecha. Después la izquierda, junto a un chirrido de ruedas y... las voces. Podía entender las voces. No se escuchaban lejanas, sino más bien opacadas, como si solo le llegara el eco que escapaba de una cámara mal sellada. ¿Qué decían?... Las ruedas... su padre tenía que ponerle el freno a las ruedas; si no, cuando comenzara el rito, la camilla se... No logró captar la última frase. Uno de los hombres, emborronado, salió de su campo de visión estática y... un sudor frío le corrió por la espalda. ¿Habían dicho Liam? ¿Liam también estaba en ese lugar? Un alarido mudo salió de sus entrañas cuando su padre le cerró los ojos y el sudor frío pasó a ser fuego quemándole la espalda. Y sintió como los graznidos de varios cuervos y garras y picos destro... Cheryl despertó con un grito ahogado y lágrimas en los ojos, el corazón como un tambor queriendo salir de su pecho y... y... alzó la mirada. Una habitación de paredes de madera. Una manta hecha de pieles de algún animal... La confusión no se había ido; era un sitio diferente al de ese extraño sueño, pero igual de desconocido. ¿Dónde demonios estaba?

LIAM LUNA Y LA BRÚJULA DEL REY CUERVOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora