❝ Nunca podrán huir de su pasado pero
tal vez, solo talvez, puedan encontrar
un futuro medianamente diferente... ❞
Donde Kamy, que ha sido entrenada durante toda su niñez con el objetivo de ser la mejor asesina que el mundo haya conocido, termina...
41 ❝ No esperaba nada de tí, pero aún así llegaste a decepcionarme. ❞
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WARNING ⚠️ Capitulo con desarrollo de sentimientos complejos que bajo ningún filtro tiene tendencia romántica y/o amorosa.
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¿En que pienso ahora mismo? Demasiado, pero más una cosa que el resto.
Por alguna razón, él me ha vuelto dependiente. He notado como su simple tono de voz consigue relajarme, como un ancla que me mantiene a flote en medio del caos. ¿Es esto demasiado? Es un sentimiento extraño, uno del cual no sé nada en lo absoluto, pero me ha mantenido despierta por la noche, intentando hallar un espacio que me permita adentrarme en su cabeza y entender por qué permanece junto a mí.
Ha pasado poco más de un mes desde que llegué aquí, pero no puedo ignorar que el cambio repentino de dinámica me ha estado consumiendo. Mientras veo a Myko retroceder entre dudas, él avanza hacia mí con total confianza. Ansioso ante la oportunidad de moldear un jarrón que no le pertenece. Él me llama por mi nombre, ese que nadie ha usado para dirigirse hacia mí desde que puse un pie en este lugar, pero por algún motivo, oírlo salir de sus labios logra mantener mi cordura. Sé que soy útil para él y nada más, pero no puedo negar que anhelo un vínculo más real, menos doloroso. He nadado contra corriente hasta destruirme los brazos, me he mantenido tan aislada como uno puede, pero sólo puedo fingir querer apartarlo antes de que todos lo noten. Desde que me atrapó en el techo, deteniendo mi rídiculo juego con la muerte, he hecho todo lo posible por pasar desapercibida. Quiero olvidar su apariencia, su tono de voz y todo tipo de sentimiento de apego que pueda haber generado en mi. Los entrenamientos se han vuelto sofocantes. Sin importar qué ocurre, siempre me encuentro invadida por este sentimiento que me impulsa a buscarlo para llorar entre sus brazos.
Él se ha vuelto hogar, uno que está a punto de ser incendiado y destruído hasta los cimientos.
Estoy segura de que hace tiempo comenzó a notar que quizá dependo de su cercanía y aprobación más de lo que debería. Estoy segura de que es obvio. Y en medio de esa necesidad, me siento ridículamente culpable.
Cada vez que mi angustia cesa gracias a su presencia, siento que estoy cometiendo una traición imperdonable. Cierro los ojos e intento buscar el rostro de Killua en mi memoria; trato de recordar el calor de su mano, nuestras promesas silenciosas y esa libertad que solo puedo sentir al estar junto a él. Pero su imagen se siente lejana, como un sueño que se desvanece al abrir los ojos, y me invade un miedo desgarrador.
Siento que, al aceptar el consuelo de Chrollo, cada vez que busco su aprobación con la mirada o permito que su sombra me cubra, estoy borrando a Killua. Mi mirada cayó sobre mis manos, me pregunto si él aún las reconocería, o si ahora están demasiado atadas a la oscuridad de la que ambos juramos escapar. Me siento como una traidora. Nunca dejaría de quererlo, pero he dejado que alguien más se convierta en mi escapatoria, un papel que solo le pertenecía a Killua Zoldyck.