THE TRUTH BETWEEN THEM

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CHAPTER TWENTY— SIX

[🔥🎋❄️]











Las puertas de hielo se cerraron tras ellos con un estruendo sordo, dejándolos atrapados del otro lado. El aire en esa parte del castillo era tan frío que dolía respirarlo; cada bocanada cortaba la garganta como fragmentos de vidrio. Las antorchas que llevaban apenas lograban iluminar el vasto corredor.

A medida que avanzaban, Aurelia sintio que el suelo vibraba bajo sus botas.

Peter apretó con fuerza la empuñadura de su espada, lanzando cada 3 segundos una mirada recelosa en cada esquina, como si esperara que algo o alguien saltara de las paredes.

Al final del corredor, la cámara oculta se alzó ante ellos: un círculo enorme, coronado por estalactitas que caían, parecidos a los dientes de una bestia. En el centro, sobre una losa de hielo marcada con runas antiguas, yacía una especie de altar.

Peter se detuvo de repente, con cautela. Inevitablemente agarro del brazo a Aurelia.

Los faunos se miraron entre sí, tensos. Había un altar, donde probablemente la flor sería depositada. Todo parecía demasiado Perfecto.

—¿Eso es todo?— murmuro uno de los soldados, sin poder evitarlo, con una risa incrédula— ¿Ponemos la flor en el pedestal y ya está?

—Demasiado fácil.— añadió otro de los 3, ajustando el agarre en su lanza— Camino sin dificultades, apenas unas hojas nos atacaron pero la Neshama nos salvó sin tardar, y la solución a todo... ¿es solo esto?

Peter entrecerró los ojos. Cada fibra de su cuerpo le gritaba algo que no deseaba pensar en voz alta. Volteó a mirar a Aurelia, que permaneció callada lo que restó luego de su encuentro con esas plantas, no miraba nada en específico.

—Lia... Esto no me gusta.— le dijo en voz baja

Ella lo observó, dudando hasta de sus propios pensamientos, sin saber que decirle. Se sentía tan confundida y agobiada.

Aarav levantó su bastón.

—¿Que esperaban? ¿Una guerra interminable? Narnia ya ha sufrido demasiado. La flor es antigua, bendecida por la magia de los primeros días. Es normal que parezca sencilla.

Sus palabras resonaron con un tono casi religioso.

—¿Y por qué entonces se necesita un ritual, Aarav?— pronunció su nombre con dureza— Esto más que venir de Aslan, parece brujería.

Aarav giró hacia Aurelia, una sonrisa se posó en su rostro.

—Así como la sangre pura de Aslan nos libero, la sangre de Aurelia hará lo mismo.— sus ojos se movían en cada uno dentro de la sala, para de nuevo mirarla a ella— Confía, elegida.

Peter no quería observar eso, pero tampoco deseaba dejar a la rubia sola, y antes de que se diera cuenta, Aarav ya había tomado la muñeca de Aurelia con delicadeza y la guió hasta el altar.

Posicionó la flor en el altar, y estiró la mano de la Lennox arriba de esta.

Ella se quedó inmóvil frente al altar, con la mirada clavada en la flor. Su respiración se volvió entrecortada.

¿Y si muero?

¿Y si no funciona?

Rápidamente volteó a mirar al rubio detrás de ella, y levemente, vio como negaba con urgencia en sus ojos.

Las manos de Lia temblaban, ocultas bajo el largo de sus mangas. Recordó sus noches de patrullas, acostada en los árboles, luego de jornadas de diálogo y hasta veces de discusiones con los Narnianos porque ella, siendo humana, fuera el alma de Narnia. "La Neshama"

𝐖𝐄𝐋𝐂𝐎𝐌𝐄 𝐇𝐎𝐌𝐄 | 𝐏𝐞𝐭𝐞𝐫 𝐏𝐞𝐯𝐞𝐧𝐬𝐢𝐞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora