Había días, en los que había notado, que eran más indulgentes que otros. Al menos podía decir eso en su mundo. Estaba tan acostumbrada a soportar lo peor que la vida le pudiera tirar, agotada por lágrimas interminables, angustia y decepción. Sin embargo, de vez en cuando, llegaban días en que la vida le concedía un breve respiro del dolor. Quizás era para prepararla para otra tormenta. O quizás era una señal de que su corazón finalmente podría encontrar la paz.
Esperaba que fuera esto último. Porque hoy parecía ser un buen día, la luz de la mañana se reflejaba en las paredes encaladas del hospital como si anunciara un nuevo comienzo. La lluvia por fin había parado, llevándose consigo la tristeza que había proyectado sobre la ciudad durante la última semana.
Tres días de ansiedad y un aire estéril y denso con desinfectante, el mundo finalmente pareció exhalar con Nari. El médico dijo que Minhyuck estaba lo suficientemente bien como para recibir el alta. Le habían quitado las vías intravenosas, el monitor cardíaco estaba silenciado y le habían retirado los tubos médicos, dejando solo pequeñas cintas y leves moretones en la suave piel de su hijo. Parecía más pequeño, frágil de una manera que le hacía doler el pecho, aunque su sonrisa era brillante y despejada, como si nada hubiera pasado. Qué niño tan fuerte, pensó en un silencio entre lágrimas. Sintiéndose mal por su hijo, pero también orgullosa de su resiliencia a pesar de tener apenas tres años.
—Doctor, no tengo palabras de agradecimiento.—dijo con profunda gratitud a quien le salvó la vida a su hijo—. Desde curarme el corazón, y ahora, el de Minhyuck.
—No tienes que agradecerme, Nari. Éste es mi trabajo.—respondió sonriendo—. Además, tu padre y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Sé que me lo habría puesto difícil si no hubiera gestionado con éxito tu caso y el de Minhyuck.
El padre de Nari se unió a la conversación con una risita.
—Me alegra que lo sepas.
Mientras Nari y su padre seguían hablando con el médico sobre medicamentos, cuidados posteriores y pruebas de seguimiento, Minhyuck estaba sentado con las piernas cruzadas en la cama junto a Jackson, con los ojos abiertos y una determinación infantil, mientras conversaba con su padre. Nari captó las miradas que intercambiaban y no perdió la oportunidad de escucharlos a escondidas mientras hablaban con el médico.
—Papá.—dijo con esa terquedad infantil que heredó de su padre—. Vámonos a tu casa.
Las palabras la hicieron reflexionar. Incluso al padre de Nari. El hombre mayor incluso frunció el ceño al instante, con la preocupación reflejada en su rostro surcado.
—Minhyuck.—dijo con dulzura, como si Jackson no estuviera en la misma habitación—. Mi casa es mejor para ti. Es más tranquila. Deberías descansar.
Pero Minhyuck solo negó con la cabeza, con los puños apretados sobre el regazo.
—¡Pero quiero ir a la casa de papá! Me gusta.
Jackson no miró a Nari cuando su hijo dijo lo que dijo. Como si supiera que la petición de su hijo era una mina a punto de ser pisoteada, y por eso no intervino. Ni una sola palabra de Jackson convenció a nadie. Simplemente guardó silencio, dejando que la decisión fuera de Nari y solo de ella, aunque él fuera la figura paternal de ésta familia rota. Aun así, no pudo evitar notar la tristeza que brillaba en los ojos de su ex marido. La decisión de Minhyuck de quedarse con su padre parecía haberle tocado el corazón como lo haría un padre normalmente ignorado.
—Iré con Minhyuck.—Nari se quedó allí, con una carpeta de papeles de alta contra el pecho, sofocándose con el peso de la mirada de su padre sobre ella antes de que siquiera hablara.
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MARRIAGE STORY
Fanfiction❝Un matrimonio arreglado está condenado al fracaso con una esposa que quiere que la relación funcione y un esposo que está listo para arruinarlo todo.❞ [ jackson wang x original female character ] ㅤ ↳ jenncles © ㅤ ㅤ↳ por favor lea con la...
