DICK GRAYSON 💙

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Edades: En sus 20's
Tipo: Sad
Título: Créeme, soy la excepción

[30 de marzo]

Era una noche fría en Gotham, la ciudad de siempre: tenebrosa, peligrosa, repleta de delincuencia.
Acababa de enfrentarme a Harley Quinn y había salido victoriosa.

Mis ágiles piernas saltaban de edificio en edificio con facilidad. Mi mente divagaba en cosas insignificantes, esas que de algún modo me mantenían ocupada la mayor parte del día.

Estaba cerca de casa cuando tropecé y caí sobre una fría azotea. Al levantarme, escuché una risa detrás de mí. Era inconfundible: Nightwing. El hombre que se había acostado con la mitad de las chicas de la ciudad... y la otra mitad, su hermano Jason.

-Agh, Dios mío... llévame ya -susurré, frustrada por su presencia y asqueada de escuchar siquiera su respiración.

-Oh, vamos. Cualquier mujer estaría encantada de verme, y supongo que tú no serás la excepción -respondió con esa arrogancia que lo caracterizaba.

-Créeme, soy la excepción -dije seca, mirándolo con disgusto-. Nunca me han gustado los hombres que usan a las mujeres para satisfacer sus deseos, intentando olvidar así sus miserables vidas o la poca atención que tal vez sus madres les dieron.

-Cuida tu boca, o alguien te arrancará la lengua -dijo acercándose.

-Oh, pero si alguien lo intentase, se despertaría con las piernas rotas y navajazos por todo el cuerpo -amenacé-. Además, ¿no vas siempre con Batman? Creí que eras su perrito faldero o algo así.

-No necesito a Batman para brillar. Me he ganado mi propio reconocimiento -dijo, cruzándose de brazos, molesto.

[7 de mayo]

Celebrábamos el aniversario de Batman en la Liga de la Justicia. La tarta era de un negro tan profundo que parecía absorber la luz, y los globos... también eran completamente negros. Todo era negro, y sin embargo, había un ambiente alegre: todos reían y bailaban.

Me senté apartada de todos en un sofá beige, comiendo un trozo de tarta, hasta que alguien se sentó a mi lado. Igual que yo, comía tarta.

-¿Qué te cuentas, bombón? -preguntó como si me conociera de toda la vida.

-¿Qué te importa, estúpido? -respondí, odiando que él me hablara.

-Si sigues así, nunca conseguirás novio -dijo, firme.

-No me interesa tenerlo, es una pérdida de tiempo -respondí sin miramientos.

-Eso lo dices porque seguramente no hayas tenido ninguna relación, pero te aseguro que, cuando las cosas van bien, eres feliz -dijo, masticando un trozo de tarta.

-Ya tuve una relación, y nunca fui feliz -contesté, levantándome del sofá.

Entonces me agarró de la muñeca. Un calambre recorrió todo mi cuerpo. Mi corazón comenzó a latir más rápido y sentí... ese maldito cosquilleo en el estómago. No podía ser... no de él...

Lo miré a los ojos, azul intenso, hipnóticos. Podría quedarme horas contemplándolos sin agotarme.

-¿Quién fue el idiota que la cagó para perder a semejante mujer? -preguntó, confuso.

-No soy para tanto. Fue demasiada toxicidad y me merecía más de lo que él me daba. Eso es todo.

-¿¡Que no eres para tanto!? -exclamó frustrado-. Eres independiente, salvaje, decidida, con un sentido de justicia propio. Valiente, inteligente... y dices que no eres para tanto. Cualquier hombre tendría suerte de tenerte... incluso yo.

[31 de agosto]

Estaba tirada en un callejón, con sangre cayendo de mi boca. Mis golpes me habían dejado débil y vulnerable.

El mutante que me atacaba estaba a punto de darme el golpe final, cuando él... se interpuso. Con su fuerza dobló el brazo del mutante y lo partió.

El enemigo huyó, jurando venganza. Yo, cubierta de moratones y sangre, apenas podía mantener los ojos abiertos.

Sentí sus brazos alrededor mío, sus labios junto a mi oído.

-No te preocupes, T/N. No permitiré que nada te pase -susurró, tratando de ocultar su preocupación.

No sé cuánto tiempo estuve inconsciente. Al despertar, estaba en un apartamento pequeño pero práctico, lleno de papeles de policía, fotos y un sofá lleno de cojines. Estaba en el apartamento de Dick, envuelta en su manta.

Mis mejillas se sonrojaron y mi respiración se aceleró. Entonces apareció él, con gafas y unos papeles en la mano.

-Veo que estás despierta. ¿Cómo te sientes? Has estado muchas horas inconsciente. Te curé las heridas y preparé algo de comer para cuando despertaras -dijo, tocando mi rostro para comprobar mi temperatura.

-No tenías que hacerlo... ya bastante hiciste dejándome quedarme aquí -dije, provocando que sonriera.

-T/N, soy vigilante en Gotham. Cada día me pongo en riesgo. Esto no es más que un pequeño favor por... mi... amiga -dijo más suave.

-Así que... amigos -dije, cabizbaja, tratando de ocultar la decepción en mi voz.

[23 de octubre]

El mutante se había escapado de la cárcel. Dick estaba paranoico y quería encerrarme en su habitación, asegurando que "estarías más segura".

No le hice caso. Nadie me domina. Abrí la puerta con mi horquilla de cabello y salí.

Llegué al laboratorio abandonado en cinco minutos, lleno de polvo y equipos rotos.
Escuché jadeos y golpes: eran Nightwing, Red Hood y Red Robin. Me apresuré hacia el lugar.

El mutante había crecido; su piel verde pálida estaba marcada por venas prominentes y sus garras eran más largas y oscuras.

Dick me vio, su mandíbula se endureció. Intentó hacerme señales para que me retirara, pero no le hice caso. No me iría sin luchar.

Corrí hacia el mutante y lo atacé con un cuchillo, pero me lanzó, y mi cuerpo atravesó una pared. Dolía demasiado, mis moratones dolían en cada movimiento.

Vi a Nightwing y a los otros distraer al mutante. Solo me quedaba una opción: usar mi poder.

Cerré los ojos y concentré toda la energía del laboratorio en mis manos. Una bola de luz se formó, creciendo y debilitándome con cada segundo. Mi piel se volvió más pálida, mi corazón latía lento, y aun así, lancé la energía con todo mi ser. El mutante fue expulsado a la calle, y de su cuerpo emanaba humo. Lo había logrado.

Pero caí de rodillas. De mis ojos marrones salía sangre. Nunca había usado tanta energía de golpe, y mi cuerpo ya no podía más. Sentí frío recorrerme y la fuerza abandonarme.

Nightwing vino corriendo hacia mí, lágrimas recorriendo sus ojos azules.

-Dime que te recuperarás con descanso y comida... por favor, dime que estarás bien -sollozó.

-Mírame... estoy fría y con los labios morados. Me desangro por abusar de mi poder... ambos sabemos que no estaré bien -susurré.

-¡No es justo! Yo... yo lo quería todo contigo, y ahora... ¿ahora te irás? Te amo, joder, te amo con todas mis fuerzas... por favor, resiste, T/N -gritó, desesperado.

-Es inevitable, Dick. Me estoy muriendo en tus brazos... Ojalá hubiese aceptado mis sentimientos antes. Podríamos haber estado juntos... yo también te amo -dije, mientras lágrimas y sangre caían por mi rostro.

-Por favor, no te mueras... Haré lo que sea... Te amo -dijo, aferrándose a mí.

Pero era tarde. En sus brazos yacía mi cuerpo sin vida.




Comunicado🩷:

HOLAAAA, GRACIAS POR LEER ESTE NUEVO CAPÍTULO (lo sé, no me quedó bien,pero quería publicar algo porque tenía muy abandonado el libro de los one shots)

Desde ahora me gustaría publicar semanalmente nuevos One shots,ya que al fin tengo más tiempo los findes.

Espero que todos estéis super bien,os mando un abrazo enorme 💓🫶🏻

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