Supuso que el día no empezaría tan eufórico como era últimamente, así que bajó las escaleras tranquilo.
Eran vacaciones de invierno, así que los niños no iban a la escuela, aunque él y Sarada sí tenían que ir a trabajar, era menos carga cuando no debían preparar a sus hijos también, ellos usualmente se quedaban en casa al cuidado de abuelos o los acompañaban en la oficina, era igual bañarlos y vestirlos, pero no con tanta prisa.
Pero esa mañana era distinta, era 23 de diciembre y Sarada le había dicho que no regresarían al trabajo hasta el 2 de enero, lo cual era perfecto.
— ¡Buenos días, papá! —exclamó su pequeña hija mientras salía del baño de la primera planta que se encontraba por el pasillo.
— Buenos días, Shikara... —Shikadai le sonrió de vuelta mientras la recibía en sus brazos y la alzaba hasta acomodarla sobre su cadera para cargarla mientras seguía caminando hasta la cocina— ...pero que sorpresa que estés despierta, mi pequeño bebé koala
— ¡Es que estoy muy feliz de que estés de vacaciones y puedas pasar tiempo conmigo, papá! —la niña abrazó a Shikadai por el cuello, escena que le sacó una sonrisa a Sarada desde la estufa cuando los vio entrar a la cocina.
— Y yo estoy feliz de pasar tiempo con ustedes —Shikadai le sonrió a Sarada mientras caminaba hasta la mesa y cargaba de sorpresa a Shikashi, su hijo más grande— ¡Por fin estoy con mis dos bebés grandes!
Ambos niños soltaron risas y Sarada caminó hasta ellos mientras se limpiaba las manos con una servilleta de tela.
Sarada se inclinó para besar la frente de Shikashi y luego la de Shikara, acomodándoles el cabello con un gesto automático, casi maternal hasta en los detalles más mínimos.
— Qué bien se ven juntos —comentó, más para sí misma que para ellos— la casa se siente... llena
Shikadai soltó una risa ligera mientras sentaba a los niño en sus sillas.
— ¿Llena? Yo diría caótica —se giró para ir a la cocina y buscar tazas— dos niños despiertos antes de las ocho en vacaciones debería ser ilegal
— Sí, más teniendo en cuenta de que son hijos tuyos
— Debería pedirte una prueba de ADN
Sarada sonrió, pero sus ojos se quedaron un segundo más de lo normal observando la escena: Shikadai sirviendo leche, Shikara balanceando las piernas, Shikashi apoyando el mentón en la mesa con sueño. Algo en su pecho se apretó de una forma dulce.
— A mí me gusta —dijo— me gusta el ruido por la mañana
— Eso porque tú ya estás despierta desde las seis —respondió él sin darle mayor peso, acercándose para robarle un beso rápido en la mejilla— yo todavía estaba soñando hace como cinco minutos...
Sarada soltó una risa baja y fue empezar a montar la mesa, el desayuno ya lo había preparado. Mientras colocaba otro plato sobre la mesa, se detuvo apenas un segundo.
— Tal vez deberíamos comprar una mesa más grande —comentó fingiendo naturalidad— así abría más espacio... ya sabes, así podría caber más gente...
Shikadai levantó la vista, confundido solo lo justo.
— ¿Más grande? Pero si esta todavía aguanta —dio un golpecito a la madera— además, así estamos más cerca, ¿no?
— Sí... —respondió ella, acomodando los cubiertos— ...más cerca...
No insistió, no sabía muy bien cómo hacerlo o cómo poder el tema directamente sobre la mesa. Las veces pasadas no había hecho falta, ambos habían sentido ese anhelo en conjunto por lo que se habían casi leído la mente, esta vez no era así y Shikadai realmente parecía tener la cabeza fuera de todo, eso solo la hacía pensar que podía ser solo una locura de su parte.
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EMOCIONES || ShikaSara
FanfictionLas emociones componen nuestra alma, sin ellas seríamos cuerpos de carne sin algún tipo de sensibilidad emocional. En una relación tenemos como base principal las emociones y sentimientos, ya que estos son los que unen a las personas. En una relació...
