Abandono

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Estaba bastante confundido por la situación que enfrentaba. Como pocas veces en su vida, estaba sin poder saber de forma asertiva que era lo que debía hacer.

— Ya habla por favor, me tienes con la incógnita —dijo Inojin apoyando sus codos en la pequeña mesa.

Shikadai lo miró a los ojos pensando en lo que le diría, debía ser claro para que su amigo pudiera entenderlo.

Le dio un trago a su cerveza para agarrar valor y se resignó a hablar.

— Está fría... —habló con la mirada perdida, Inojin alzó la ceja sin lograr entender.

— Pues que rico, las cervezas saben mejor frías ¿no?

— No la cerveza, idiota —había sido su culpa, no fue lo suficiente claro con la poca inteligencia y sentido común de Inojin— ...Sarada es quien está fría últimamente... —su voz se escuchó decaída y luego hubo unos segundos de silencio.

Inojin iba a hacer una broma al respecto, pero al ver esa mirada de desilusión en el rostro de Shikadai, decidió ahorrarse de cualquier mal comentario.

— ¿Por qué sientes eso?

Shikadai soltó un suspiro...

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Se quitó los zapatos y un gemido de cansancio se escuchó desde la puerta de entrada a la casa.

— Bienvenida a casa, ¿agotada? —preguntó Shikadai llegando a la entrada, la estaba esperando desde hace rato— ¿tuviste mucho trabajo?

— Algo

— Mmh... —Shikadai asintió lentamente dando a entender que la comprendía mientras la veía pasar por enfrente de él en el pasillo— ...¿quieres hablar sobre tu día?

— Estoy cansada, no tengo ganas ni de hablar

— De acuerdo —eso no había sido demasiado, pero era algo diferente al trato al que estaba acostumbrado a recibir por parte de ella— ¿quieres cenar? He pre-...

— No tengo hambre —Sarada comenzó a subir las escaleras sin voltear a mirarlo.

Shikadai respiró profundo sin decir nada más.

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— Con lo mal que cocinas, no me extraña que te haya rechazado —bueno, Inojin se había intentado contener en sus comentarios pasivo-agresivos mientras sonreía burlesco.

— No soy el mejor cocinero, pero pasé horas en la cocina —Shikadai dejó su cerveza sobre la mesa— solo quería que ella comiera un poco de su comida favorita

— Si le hubieras dicho eso, ella hubiera cenado

— Tampoco es que quiera obligarla —aclaró cruzando los brazos sobre su pecho.

— Shikadai, ¿quién te entiende?

— No solo es eso...

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Les hecho una última olfateada más a las cremas y aceites que había comprado, esos relajantes olores frescos que no solo le gustaba a él, también eran los favoritos de Sarada.

Sarada había podido salir antes del trabajo, cosa que pocas veces sucedía, así que creyó que era un buen momento para usar por primera vez esos productos para la piel que había comprado. Había visto algunos videos en youtube y eso lo hacía estar más decidido, le haría un masaje con todo el esfuerzo y amor que pudiera.

EMOCIONES || ShikaSaraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora