†Bienvenidos a Ravenhope el pueblo perdido†
Un pueblo casi desconocido, habitado por personas comunes que tratan de vivir sus vidas en paz y tranquilidad, pero como todos los pueblos Ravenhope tiene un lado oscuro que será descubierto por unos jóven...
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‡ POV'S Alan ‡
Todos nos miramos entre sí después de que Sheyla se fuera sin siquiera avisar; la verdad es que ella parecía la más afectada después de todo lo que pasó anoche, y eso la hacia estar malhumorada y con cara de pocos amigos, incluso más que la propia Alicia. La verdad es que a todos nos sorprendió mucho lo que pasó con Vicente, y yo no paraba en pensar en por qué se había entregado, tenía la sensación de que había algo que no sabíamos.
— ¿Qué hay de las personas que tenían túnicas rojas?— habló Gea tras el largo silencio.
— Como pudimos olvidar eso— señaló Tabita con frustración.
— Se estaban llevando a los niños— dijo Eitan— Ellos son los que provocaron la desaparición masiva.
— ¿Pero por qué?— preguntó Lio.
— Tenemos que decirle a la policía— dijo Lexi rápidamente— Iré con Sheyla, estoy segura de que se dirige a la estación de policía.
Lexi en lugar de caminar empezó a correr para poder alcanzar a Shey que seguramente ya se encontraba a unas cuadras de ahí pues también se veía apurada. A Cole no le quedó otro remedio que ir tras ellas, y lo último que hizo fue mirarnos con resignación.
— ¿Creen que ellos puedan solos?— preguntó Eitan mientras observaba como Cole se iba alejando poco a poco de nosotros.
— Lo resolverán— dije encogiendo mis hombros.
Lio tomó mi muñeca para ver la hora de mi reloj, él también se veía algo ansioso.
— Iré a casa de Pearl a ver si está bien— dijo Lio para también irse sin decir nada más.
— ¿Ya llegamos al nivel de confianza en el que ni siquiera nos despedimos?— soltó Alicia con ironía.
Yo me reí un poco, pero no pude terminar ya que Tabita ya había jalado mi brazo para que fuera con ella.
— Iremos con él— dijo Tabita— ¿Alguien más viene?
Los demás negaron, así que no me quedó de otra más que seguir a la rubia. Supongo que ya estaba acostumbrado a que me usara como su muñeco de trapo y yo no tuviera voz ni voto para decidir a donde ir, pero si se trataba de Tabi no me molestaba en lo absoluto.
— Tabita, te recuerdo que puedo caminar por mi cuenta— le dije burlón y ella volteó a mirarme molesta.
Ella soltó mi muñeca y empezó a caminar por su cuenta dejándome atrás, así que corrí para alcanzarla.
— Pero claro que si quieres llevarme contigo puedes agarrarme de otra manera— dije con tono juguetón y tomé su mano para entrelazar mis dedos con los suyos.
Tabita miró nuestras manos agarradas y su cara que antes estaba pálida se tornó roja como un tomate, abrió los ojos sorprendida y rápidamente soltó mi mano para después tapar su cara de la vergüenza. Su reacción me provocó risa y ternura, porque sí la llegué a ver avergonzarse muchas veces pero esta vez me atreví a hacer que se avergüence a propósito y creo que era mi nueva actividad favorita.