41. Void Pt2

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No se olviden de comentar, porfi.

No necesitamos buscar la galería desde el cielo. Un portal ya era visible arriba de esta. Pudimos distinguirlo a kilómetros, como un agujero negro y circular en medio de ráfagas doradas.

Ian, Daniel y yo bajamos en el techo e hicimos el intento de teletransportarnos al interior. Varios entes salían de ese portal, al menos no habíamos visto nada peligroso.

Por ser una distancia corta pudimos lograrlo, sin embargo, al llegar abajo, sentí que el piso se movía. Ian me abrazó.

—¿Segura que estás bien? Debiste quedarte en el laboratorio.

—Sí, estoy bien. La luna nos está afectando a todos, a ti también, aunque intentes disimularlo.

—Eso es cierto—Daniel me dio la razón, mientras inspeccionaba el lugar.

Yo conocía la galería de memoria. Aun en la penumbra, distinguí la habitación trasera a la sala de exhibiciones principal. Nuestros pasos sonaban sobre los pisos lisos de mármol, yo me movía casi de puntas. Escuché la voz de Alice a lo lejos y me apuré hacia la entrada principal. Con cautela, miramos hacia afuera, el salón estaba iluminado. Leonardo, Loid y Alice se encontraban en la jaula trampa en la que Ian y yo habíamos caído en nuestro ultimo encuentro con Adam. Les habíamos advertido. No entendía cómo habían podido caer en ella. Noté que Loid estaba sentado en el suelo, contra las rejas, sostenía su pierna con fuerza mientras Leonardo lo atendía. Estaba herido.

—Deberías aceptar el trato. —Adam le hablaba a Alice con la calma de quienes solo están sosteniendo una conversación. La miraba al otro lado de los barrotes, con las manos en los bolsillos, acompañado de sus guarda espaldas con armas desenfundadas.

—Sabes que nunca escapo a un trato que me convenga y este no lo hace. El Círculo ya me usó demasiado. Cuando lleguen los arcontes, ningún trato anterior les va a importar. Ellos solo quieren succionar lo que puedan de una dimensión antes de ir a la otra.

—Seguramente, pero eso sucederá en una buena cantidad de años. Hasta entonces viviré tranquilo.

Mientras los dos hablaban, intenté llamar la atención de Leonardo. Estaba agachado, entregándoles la espada, con el cuerpo girado en nuestra dirección. Hice un leve movimiento con la mano y logré que me mirara. Se sorprendió al verme. Con un gesto le indiqué que esperara. Él asintió.

—Podemos acercarnos y tener un tiro limpio hacia los guardias—susurró Ian, sacando una pistola de su mochila. —Yo le doy al de la derecha, tú al de la izquierda. Adam no parece armado, pero es mío—le dio las instrucciones a su hermano.

Sentí un espasmo en el estómago, no quería que tuvieran que matar a nadie, pero teníamos poco tiempo, no había más opción. Esa era nuestra salida fácil, deshacernos de Adam y sus guardias, asegurar la galería y dejar a Daniel a cargo de accionar el pulso, ya que Loid debía ser atendido de inmediato.

Hubiese preferido no ver, mas debía estar atenta. Ian y Daniel se pusieron a ambos lados del marco de la puerta, se hicieron una señal, salieron de su escondite y tomaron a todos por sorpresa. Los dos disparos sonaron casi al mismo tiempo, los hombres armados cayeron y antes que el resto pudiera reaccionaron dirigí la vista hacia Leonardo, él sacó un revolver de una funda de su tobillo, por un instante pensé que iba a dispararle a Adam, hasta que noté que no le apuntaba a él.

—¡Ian! ¡Cuidado! —grité.

Él volteó hacia mí, perdiendo su oportunidad de dispararle a Adam, Loid reaccionó y con la fuerza que pudo se abalanzó contra las piernas de Leonardo, sin embargo, logró apretar el gatillo antes de caer al suelo.

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⏰ Última actualización: Jan 31 ⏰

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