No se olvidne sus bellos comentarios!
Sangre, demasiada sangre fluía de la boca y las manos de mi madre mientras mantenía su mirada vacía en mí. Preguntándome en silencio por qué la había dejado morir.
Su cuerpo se fue disolviendo hasta convertirse en una montaña de carne pútrida y de ella surgió mi hermana Daria. Con una expresión de horror dibujada en el rostro. Abrió la boca en un grito y miles de insectos salieron de ella.
La veía, las quería ayudar, no podía, no podía hacer nada por ella como aquella ocasión.
—¡Sophie! ¡despierta!
Intenté reaccionar a esa voz que me llamaba a lo lejos. Más mi hermana me había sujetado del brazo rogándome que no la soltara.
—¡Despierta ya! —una sacudida y pude lograrlo.
Daniel estaba a mi lado en la cama. Sacudiéndome por el hombro.
"Carroñero nivel trece detectado"
Escuché salir de la bocina de mi alarma.
Frente a nosotros, tratando de penetrar el círculo de sal alrededor de la cama, estaba un carroñero. Sin hacer movimientos bruscos tomé mi cuchillo de la mesa y crucé miradas con Daniel.
—Acabas de traerlo. Es algo grande, va a destrozar la habitación—me dijo con voz calmada.
Me quité el auricular electroencefalográfico de la cabeza, y me acerqué al borde de la cama. El carroñero nos mostraba sus largos colmillos, que sobre pasaban la altura de su mandíbula.
Daniel le lanzó un puñado de sal a los ojos, eso lo hizo retroceder en un gesto dolorido y antes de que enfureciera por tal acto, me abalancé sobre él transportándolo a la caja de metal que teníamos en el patio trasero.
Lo dejé ahí y salí hacia el jardín antes que se diera cuenta de lo que pasaba. Desde afuera, vi cómo su cabeza chocaba contra las paredes de acero. Tratando de escapar infructuosamente de nuestra trampa.
—¿Estás bien? —Daniel me preguntó.
—Sí, pan comido. Hazlo—le ordené.
Me di la vuelta y escuché como Daniel accionaba las bombas salinas desde la mesa de control. El carroñero golpeaba con más fuerza la caja, para luego perder fuerza y agonizar entre espasmos.
Aunque fuese un ente interdimensional sumamente peligroso, no me gustaba verlos morir. Llevarlos a su lugar de origen y solo dejarlos ahí era más sencillo, pero necesitaba su cuerpo.
—Iré a ver a Nicky—le avisé a Daniel—. Tu embolsa el cadáver.
—¿Por qué tengo que hacer el trabajo sucio?
—El trabajo verdaderamente sucio lo realizo yo. —Lo contradije y me fui a la habitación de mi hijo, quería estar ahí antes que despertara. Para cerciorarme que al igual que yo, no hubiese traído algún ente en sueños.
El sol no salía aún, su habitación tenía las cortinas cerradas, me acerqué a su cama saltando el círculo de sal que poníamos alrededor cada noche y me recosté a su lado, esperando que abriera los ojos.
No había entes, de seguro había dormido muy bien.
Le acaricié los cabellos negros y solo lo contemplé largo rato.
Verlo me traía paz y recuerdos. Se parecía mucho a su padre, sobre todo en la forma de ser. En cuanto al físico, tenía los ojos verdes claros como los de él y varias de sus facciones. También era un niño muy alto para su edad y la gente difícilmente creía que tenía apenas cuatro años.
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Shifting
ParanormalCuando mi hijo me advierte que hay un monstruo debajo de su cama... sé que dice la verdad. Porque él mismo trae esas criaturas a nuestra realidad mientras viaja de una dimensión a la otra. Como hacía yo, como hacía su madre, como hacían sus otros pa...
