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Era un poco difícil mantenerme tranquilo al inicio.
El suero entrando en mis venas y mi cabeza comenzando a perderse en las luces imaginarias que me envolvían. Podía percibir hasta el aleteo de las mariposas nocturnas y pese a tener los ojos cerrados, la luz de la luna atravesando la ventana se sentía como una fuerte luminaria contra mi rostro.
Concentrarme en esas circunstancias me había tomado años, por fin lo había conseguido y cada vez era más sencillo.
Sin moverme de mi lugar sobre la cama, lograba atravesar el velo, llegar al espacio interdimensiones y hasta ahí lo controlaba. Después de ello, lo que sucedía era parecido a ser succionado por una fuerza invisible y luego caer duro. Para despertar con un sobresalto, en un cuerpo igual al mío, pero que no era el mío, en alguna dimensión al azar.
Lo primero que miraba al despertar era mis manos, ellas me daban una idea de la edad y condición física que mi alter ego, al que usaría como avatar en esa dimensión, debía tener.
Moví mis dedos, lucían bastante similares a los de mi cuerpo original. Por lo que debía estar en una edad aproximada, entre veintidós y veinticinco años. En mi muñeca derecha noté que un tatuaje se asomaba por la manga de mi camisa, la remangué para ver el diseño.
Nada me fascinaba más que descubrir los tatuajes que mis otras versiones se habían hecho y si me gustaban, solía imitarlos.
Me decepcioné al encontrar una serpiente en forma de infinito con tinta negra, tan mal hecha que parecía un tatuaje de la prisión.
Por fin alcé la vista y miré a mi alrededor. No, no estaba en una celda, eso era bueno.
Estaba en el interior de un auto. No había nadie al lado mío. El sol se veía en el horizonte, así que ya era de día.
Busqué por el tablero del auto, encontré mi celular... bloqueado, intenté desbloquearlo con mi huella digital, la mayoría de veces eso funcionaba, y ese aparato me daba una muy buena información respecto a lo que mi avatar hacía con su vida.
No había dónde poner la huella, ese teléfono era extraño, delgado, de pantalla táctil, con cámara, sin lector de huella, necesitaba una contraseña para desbloquearlo.
Lo guardé en mi bolsillo, sabiendo que iba a ser imposible adivinarla.
Bajé el espejo del retrovisor. Mi reflejo no lucía muy diferente a la dimensión T52. Mis ojos eran un poco más celestes que verdes, mi cabello castaño bien recortado. Ningún piercing o tatuaje visible.
Bajé del auto, era un tipo de convertible negro, nada mal. El lugar donde me encontraba fue lo extraño. Varios autos y camionetas estacionados. Gente en estado de ebriedad recostada en el suelo, sobre lo que lucía como arena, y es que mirando el suelo y sintiendo el clima, me di cuenta que estaba en lo que parecía ser un desierto. Con muchos autos, gente... no tardé demasiado en darme cuenta que se trataba de un festival de música.
Mi celular vibró, en la pantalla se veía el nombre de "Susan". Por suerte no necesité desbloquearlo para contestar y la voz autoritaria de una mujer se escuchó.
—¿Por fin despertaste? Debes estar en el escenario principal a las doce, la banda está dando entrevistas así que aprovecha de comer, no llegues tarde. —Colgó.
Esos eran datos que importaban. Una banda, no debía pertenecer a ella porque no era parte de sus entrevistas.
Revisé mis bolsillos, y en el de mi pantalón hallé mi billetera junto a una credencial.
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Shifting
ParanormalCuando mi hijo me advierte que hay un monstruo debajo de su cama... sé que dice la verdad. Porque él mismo trae esas criaturas a nuestra realidad mientras viaja de una dimensión a la otra. Como hacía yo, como hacía su madre, como hacían sus otros pa...
