051- Behind you, always.

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❝Yo a ti no te quiero pa' un rato
Yo a ti te quiero pa' siempre
No sé por qué nos alejamo'
Como el Joe no te quiero ausente
Y tú, baby, ay, tú me gusta' full, ey
Imagina una vida cool, tú y yo bajo un cielo azul❞
















El viaje no había sido para nada tedioso, solo eramos nosotros y los pensamientos con respecto a la operación. Cuando el día llegó, yo sabía que él tenía miedo de que todo se fuera pa'l coño y que su carrera también fracasara.

Él tiene veintidós años apenas y yo me aseguraría de que todo estuviese bien mientras él se estuviese recuperando. Yo estaría ahí al tiempo que el me dejara estar.

Mientras entrábamos a la clinica, en Londres, su mano estaba anclada a la mía mientras yo cuadraba algo en el cel sobre una publicidad de Rare Beauty. Que día tan raro, ni siquiera parecía verano, ni siquiera parecía julio.

El mundo lo veía como el titán del Madrid, pero yo solo veía al chico que tenía pánico de que su hombro le robara el fútbol, su vida entera.

​—Deja eso un momento, Lani.—susurró él, asintiendo hacia mi teléfono.

​Guardé el cel en el bolso y me detuve, obligándolo a él también a parar en mitad del pasillo blanco. Me puse frente a él, quedando a la altura de su pecho, y le apreté las manos.

​—Todo va a salir bien, Judy. Los doctores son los mejores y tú eres más fuerte de lo que crees.—le dije, tratando de que mi voz no temblara.—Yo no me voy a mover de aquí. Voy a estar ahí fuera el tiempo que me dejes estar, ¿me oyes?

​Él asintió, pero no me soltó. En ese momento aparecieron Denise y Jobe. La mirada de su madre pasó de nuestras manos entrelazadas a mi rostro en un segundo, y supe que ella, con esa intuición de madre, ya se había dado cuenta de que el "protocolo de exes" se había ido a la basura en algún lugar sobre el Atlántico.

​—Ya es hora, Jude.—dijo Denise suavemente, acercándose para darle ese apoyo que solo una madre sabe dar.
​Fue ahí cuando Jude hizo ese gesto que me terminó de desarmar: se quitó sus joyas y me entregó su teléfono. Sentir el metal caliente por su piel en la palma de mi mano fue como recibir la llave de su vida.

​—Si te cansas de esperar, no te vayas.—me pidió por lo bajo antes de que los enfermeros se lo llevaran.—Sé la primera persona que vea, Kailani. Por favor.

​Lo vi desaparecer tras las puertas dobles y el silencio que quedó en la sala de espera fue ensordecedor. Me senté en una de esas sillas incómodas, apretando su teléfono contra mi pecho, sintiendo que el "limbo" de New Jersey se estaba convirtiendo en una realidad permanente.









@judebellingham

@judebellingham

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⏰ Última actualización: 12 hours ago ⏰

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