La brisa marina peinaba suavemente la hierba del acantilado mientras el sol comenzaba su ascenso sobre el horizonte. El Tercer Combate estaba programado para horas más tarde, cuando el sol alcanzara su punto más alto y todos los presentes pudieran presenciar el enfrentamiento entre Aioria de Leo y Radamanthys, el Juez del Inframundo.
Saga caminaba con paso firme por el sendero que bordeaba los acantilados, alejándose momentáneamente del bullicio que ya comenzaba a gestarse en el Coliseo. Vestía su ropa de entrenamiento sencilla, propia de los caballeros cuando no portan sus armaduras. Necesitaba un momento de tranquilidad para ordenar sus pensamientos antes de los combates. La estrategia era su responsabilidad, compartida con Athena y Seiya, y no podía permitirse distracciones.
Fue entonces cuando lo vio.
Al borde del acantilado, con la mirada perdida en el infinito azul del mar, Radamanthys permanecía inmóvil. Sin su armadura, vestía camisa oscura de lino negro. Sus brazos, cruzados sobre el pecho, y su postura erguida delataban a un guerrero acostumbrado al mando.
Saga dudó un instante. Podía regresar por donde había venido y evitar cualquier encuentro. Pero no era su estilo. Con determinación tranquila, continuó avanzando, deteniéndose a varios metros de distancia.
- El combate de Aioria no será hasta pasado el mediodía.- dijo Saga, con voz serena.- ¿Buscas ventaja estudiando el terreno?
Radamanthys volvió ligeramente el rostro, sus ojos fríos evaluando al recién llegado.
- No necesito ventajas. El terreno es el mismo para ambos. Solo buscaba silencio.
Hubo una pausa. El sonido de las olas llenó el espacio entre ellos.
-Comprendo.- respondió Saga - La concentración es importante antes de un combate.
Radamanthys giró por completo, evaluando al de Géminis.
- No esperaba que un caballero dorado entendiera eso.
- Generalizas.- Saga mantuvo su postura.- Cada guerrero es diferente.
El silencio volvió a instalarse. Ambos se estudiaban, no como enemigos, sino como dos estrategas midiendo al contrario.
Saga respiró hondo, y cuando habló de nuevo, su tono era mesurado pero directo.
- He notado que pasas tiempo cerca de Seiya.
Radamanthys no mostró sorpresa.
- Lo observo, sí. Es el estratega de vuestro bando, además del que propuso todo esto. Es lógico querer conocer al adversario.
- No es tu adversario. Él no combate.- espeto rápido el Géminis.
- Pero dirige. Y lo hace bien. Tiene un espíritu poco común.-Radamanthys sostuvo la mirada de Saga.- Pero algo me dice que no has venido a hablar de estrategia.
Saga le devolvió la mirada, imperturbable.
- Seiya es joven. Inexperto en ciertas cosas. Y bajo la protección directa de Athena y de todos los dorados. Es nuestra responsabilidad.- el Géminis hablaba con pistas, y el espectro supo entenderlas.
- ¿Y eso incluye alejar a extraños que se acercan demasiado? - inquirio arqueando la ceja.
- Incluye estar atentos a quienes lo rodean.- Saga frunció su ceño.-Especialmente en tiempos donde no todos los presentes desean la paz.
Radamanthys sonrió levemente, algo divertido por la clara sobreprotección en la voz del Caballero.
- Crees que busco algo. Que mis intenciones no son honorables.
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Vida
FanfictionLa guerra contra Hades llegó a su fin, y con ella, Athena logró lo impensable: un tratado de paz global entre el Olimpo y el Inframundo. Decidido a respaldar la tregua, Zeus resucitó a los guerreros caídos, permitiendo que espectros, marinas y human...
