Vértigo.

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He caído otra vez
en un mar de confusión
y de inseguridades.

Hablar contigo
me transforma en poeta,
me convierte en escritora.

Dices que nunca te han amado
tan apasionadamente
como tú lo hiciste.

Y yo...
yo siento que me han amado tanto
que me cansé de recibirlo.

Dices que te di humanidad,
y yo solo puedo decir
que me la quitaste.

En realidad,
no sé explicar bien
lo que me haces sentir.

Te quiero cerca,
te quiero aquí,
te quiero a mi lado.

Te quiero los lunes,
los martes, miércoles, jueves, viernes...
y así podría seguir
contando los días y los meses.

Yo no he podido querer ni desear a nadie
tan apasionadamente como a ti,
pero sé que valoré cada amor que me dieron,
y que si los dejé ir
fue porque me asusté.

Me asusta la idea
de un amor que me consuma,
aunque sé
que soy capaz
de consumirlo todo por ti.

Me dices que gracias a mí
conociste tu lado emocional,
tu empatía,
que te enseñé a ver el mundo
con otros ojos.

Dices que nadie entiende
mi forma de amar:
intensa,
entregándolo todo.

Ahí tienes la respuesta
a tus quejas.

Aquí estoy, mírame.

Intento no quererte,
pero se me hace difícil.
Intento entregarme,
pero ni siquiera contigo
puedo arriesgarme.

Menos contigo.

Me oculto.
Soy consciente.
Huyo.

Créeme,
lo tengo claro...
pero no puedo.

El miedo a perderme otra vez,
o a vivir una relación
tan tormentosa como la que viví,
me ha limitado tanto.

Pero no puedo.

Si tan solo fuera real
el hecho de querernos,
si fuera cierto
cuánto siento,
cuánto doy,
cuánto intento...

Si tan solo hubiera
una pizca de amor
entre todas tus pasiones,

juro
que lo daría todo.

Inmortal de corazónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora