A veces.

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A veces lo extraño.

A veces creo que necesito de su calor,
de sus brazos, de su presencia,
y pienso que quizá sería buena idea
retomar lo nuestro.

A veces me duele imaginar
que encontrará a alguien más,
que volverá a enamorarse,
que alguien ocupará el lugar
que alguna vez fue mío,
y que, con el tiempo,
logrará olvidarme.

A veces lo extraño.

Extraño tener a quién contarle mi día,
desahogarme sin tener que explicar demasiado,
tener a alguien que simplemente me escuche
y entienda mi idioma.

Extraño que me conozca, mis impulsos, mis desenfrenos.

Que sepa qué quiero comer,
qué quiero beber,
que entienda mis cambios de humor,
mis silencios,
mis días malos,
mi dolor,
mi duelo.

Que sepa que habrá días
en los que no quiera ver a nadie,
pero necesite compañía.

A veces extraño salir con él.
Ir a cualquier lugar sin importar dónde,
caminar, pasear, subirnos al auto y simplemente irnos, turnar la música que nos gusta y cantar,
disfrutar de estar juntos
sin necesitar nada más.

Extraño esa sensación
de tener a alguien cerca
y pensar que nada malo podría pasar,
porque estaba él.

Sentir que tenía a alguien que me protegía,
que daría la vida por mí.

A veces necesito escucharlo.

Su risa.
Su voz.
Sus historias.
Sus problemas.
Incluso su silencio.

Necesito reclamarle
por las cosas que hace mal,
decirle que está actuando como un idiota
y después terminar riéndonos de cualquier cosa.

Necesito complicidad.

Necesito alguien con quien bailar.

Un poco de paciencia.
Un "¿ya comiste?".
Un "ven".
Un "qué te pasa".
Un "estoy aquí".

Extraño nuestras peleas repetidas,
esas discusiones que parecían no terminar nunca
y que, de alguna manera,
también eran parte de nosotros.

Extraño sus ceremonias,
sus reuniones,
a su familia,
sus cumplidos,
su manera de decirme "Todo estará bien".

Extraño tantas cosas
que a veces ya no sé
si lo extraño a él,
a ese hombre que alguna vez fue mi hogar, mi amor.

Al hombre que me enseñó a amar
y, sin saberlo,
también me enseñó cuánto amor merezco.

Al hombre que más daño me hizo
y, al mismo tiempo,
al hombre con quien fui feliz.

Tal vez extraño quién era yo cuando estaba con él.

O extraño sentirme amada.

Puedo saber que quizá ya no somos buenos el uno para el otro
y aun así, algunas noches,
desear que vuelva.

A veces lo extraño.

Y otras veces entiendo
que no quiero volver a lo que fuimos.

Solo quisiera volver, por un instante,
a esa versión de nosotros
que todavía se amaba
sin miedo,
sin heridas,
sin despedidas.

A veces lo extraño a él.

Y otras veces
extraño la vida que tenía
cuando todavía creía
que él sería para siempre.

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⏰ Última actualización: Aug 18 ⏰

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