¿Noticias? ¿Alan?

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Quiero creer que los noticieros no se han equivocado.

Me cuesta imaginarme a mi hermano a salvo... Es decir, debe estarlo, tiene que estarlo, sí, sí, dijeron que Tomás Romero y Enrique Nuñez eran dos de los soldados que estuvieron con Alan.

Alan era el líder de la tropilla que habían mandado encubiertos para explorar el territorio enemigo, dijeron que hubo una emboscada y que siendo 30 contra 12 era un fraude. 

Tomás que lograba expresarse correctamente explicó que su compañero Nuñez había sido torturado por haber encubierto al comandante, nos contó que su líder Monsalvo había luchado y se resistió a todo intento de obligarlo hablar, "sabían que no eramos colombianos pero es obvio que creyeron que éramos los estadounidenses" dijo Tomás con tristeza en su mirada.

Ese hombre pareciera ser un zombie, decía las cosas pero pareciera que no las sentía, no escuchaba, no pensaba, solo... Imaginaba lo que era tener que aprovecharte de los cadáveres de sus compañeros.

*-*-*-*

En la tarde cuando regresé de la biblioteca me senté en la sala y prendí la televisión, ansiosa de ver en el canal de las noticias algo de Alan, que lo mencionen, que describan sus aventuras y de cómo había sobrevivido, quería... Quería que dijeran que él seguía respirando y que eso me indicará que lo volvería a ver pero ya no mencionaban nada de lo que ocurrió en la zona conflictivas de las guerrillas, y yo me quedé en silencio hasta que sin darme cuentas Marta estaba a mi lado sonriéndome con pena.

-Nena, no importa lo que pase, sabes que Alan nunca va a morir mientras él siga en tu corazón- dijo abrazándome.

-NO- le dije mientras me alejaba de su abrazo- No... 

-Angela... Por favor- Dijo viendo que había tocado en la herida sangrante que yo recién comenzaba a notar.

-¡Él no está muerto! NUNCA vuelvas a decir o insinuar algo similar, NUNCA- Le grité  y comencé a subir las escaleras, las lágrimas nublaban mi vista y me dificultaba llegar a mi cuarto.

-Angela...

Supuse que Marta no dijo nada y que si lo dijo no habrá querido comunicármelo, yo sé que he sido dura con ella pero...

Pero amo a mi hermano...

No soporto la idea de que... De que alguien me diga que él... Que él ya no está aquí.

*-*-*-*

Dos semanas después.

Luego de la revolución de los sobrevivientes comenzaron con el encuentro de cadáveres, comenzaron a comentar de lo mucho que lo lamentaban por tal familia y le decían que en su honor harían un enorme velatorio con los caídos.

Pero nunca lo mencionaban.

Parecía como si se habían olvidado de él.

Era como si Alan Monsalvo jamás estuvo ahí. 

Pero los compañeros lo mencionaban, ellos no se olvidaban de su mayor, eso me inspiraba a mantener las esperanzas....

Pero los días pasaban.

Leo me decía que era mejor apagar las esperanzas, que me fuera resignando, me decía tantas cosas que me habrían hecho bien pero no, yo no quería oírlo.

Marta decía que si yo comía y descansaba como debía quizás recupere la sensatez, quizás volviera mi cordura perdida.

Pero ellos no sabían que mi cordura se había roto y desintegrado, ellos no sabían que mis fuerzas estaban marchitas como unas rosas en el desierto, muertas.

Ellos no sabían que mis esperanzas cada día iban apagándose pero el dolor seguía, no pensaba abandonarme, ya no más. 

Nico no decía mucho, él solo me escuchaba, él reía y se ponía serio, él en estos temas prefería aconsejar cuando pudiera y luego oír, escuchar esta mente retorcida y a veces hasta me olvidaba de lo que sucedía a mi al rededor.

Como a veces al amor se le da por  aparecer justo cuando menos te lo esperas. Quizás el amor llega cuando más lo necesitas pero menos te lo esperas.



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