Rechazó TODAS mis llamadas...
No respondió NINGÚN mensaje...
Y aun así acá estoy.
Tengo que admitir que esto me fue MUY difícil de hacer, no quería pero tenía que hacerlo, ella debe recordar, debe saber todo... Pero tampoco puedo entregarle este diario, hay cosas que ya son mías y arrancar las hojas, eso... Eso ni a palos lo hago, no puedo entregárselo pero puedo hablar con ella, hacerle ver lo que su mente mantiene escondida sin que ella lo sepa.
Parece que he planeado todo esto y en realidad cuando la llame era solo porque quería saber cómo estaba su primer día.
Los mensajes fueron de rompe bolas que soy y ahora...
El venir a buscarla es solo una excusa, una puta excusa para poder verla, hacerla enojar y escucharla mandar una falsa argumentación que me haga ver, saber que ella sigue siendo la misma.
Ya salió... Voy a mandarle un mensaje a Miriam para que no se preocupe.
Listo, mensaje enviado y leído.
No le voy a decir a Leo que me la deje para mí si él sabe que yo no le haría ningún daño, que ella... Ella es todo para mí.
Me vio e hizo ese gesto, ese hermoso gesto de "¿Qué carajos hago?"
JAJAJAJA... Amo a está chica.
-¿Qué...- Dijo cortándose mientras daba profundas inhalaciones- ¡¿Qué haces acá?!
Ella me miraba esperando una respuesta y yo la miraba como si nunca la hubiera visto así de cerca, y aunque sé que muchísimas veces la había visto así o más de cerca quería aprovechar cada hermoso segundo.
-Eeeey- Oí que decía su vocecita y agitaba sus manos frente a mi rostro.
Tomé una de sus manos y luego la otra.
Nos quedamos mirándonos y cuando creí que se iba a dar... Que nos íbamos a besar...
Me muerde la mano.
-La puta madre... ¡Angela!- le dije soltándola y agarrando mi mano mordida.
-¿Qué? Ni que fueras algo mío...- Respondió alejándose de mí.
¿Qué estaba esperando? No es la misma, no es esa Angela que te veía y te tumbaba.
-Perdón- Logré decirle pero ella ya estaba con sus amigos.
Estaba a punto de ir a disculparme cuando... Una llamada me interrumpe mi caminata.
-¿Hola?- Pregunté ya que no tenía agendada a esa persona.
-Yo...Ayyy- Se escuchó más llantos que otra cosa.
Mierda.
-¿Hola? ¿Qué pasa?
-Perdón... Es que no sabía a quién más llamar y Hernan no estaba y... Y... Perdón- Y seguía oyendo llantos pero no era ella la que lloraba... Ahora esto sí que me estaba asustando, era Alexia y ella no estaba en sus cabales por lo que se oía.
-A ver Ale... ¿Dónde estás?
-Estoy... Estoy en la casa de mi amiga, pero ella se fue a buscar a su hermano... Y ahora... Ahora está acá ensangrentada la vecina... Nico... Por favor, ayúdame- y volví a oír de fondo el llanto de una mujer desesperada pero se oía ahora a Alexia tratando de calmarla.
-Decime en dónde queda la casa... ¿Llamaste a la policía?- Esto es rarísimo y ahora yo estoy dentro.
INCREÍBLE...
-Sí... Nico llamamos pero aun no llegan y la señora sigue sangrando... Estamos a 20 cuadras de la escuela secundaria Mariano Moreno... No sé si sabes cuál es.
Sabía cuál era... La puta madre... ¿Voy o no?
-¿Vas a poder?- Oí que pregunto pero antes de que le pudiera responder se corto la llamada.
Busqué con la vista a Angela pero ella ya no estaba... Se había ido... Todos se habían ido... Excepto un chico.
Pero no estoy ahora con el ánimo para hacer de buen samaritano, lo lamento si nadie le vino a buscar yo tengo que ayudar a una compañera de trabajo.
*-*-*-*
Primer mensaje:
"Calle 158 cortando con la 48"
Carajos y yo me estaba yendo por la 56 derecho y ya me había pasado esa cuadra....
Segundo mensaje:
"¿Dónde estás? Por favor, no nos dejes así"
Y yo ya estoy por mandar a la mierda al que se había estacionado para el orto en aquella esquina.
Tercer mensaje:
"Es el departamento 4"
*-*-*-*
-¿Hola? ¿Alexia?- Llamé a la puerta del departamento...
Volví a golpear...
Otra vez...
Escuché sollozar a una mujer y los pasos sigilosos de otra persona.
-¿Quién es?- Preguntó Alexia desde el otro lado
-Ale, soy yo, Nicolas... ¿Puedo pasar?
La puerta se abrió y lo que vi fue algo que me dejo atónito.
Una mujer sentada limpiándose las heridas de su brazo y tenía varias marcas en el rostro, un ojo morado y en sus ojos se veía el reflejo del miedo.
-Puedo preguntar ¿Qué ocurrió?
La señora me miro y varias lágrimas cayeron sobre su remera teñida en rojo por la sangre que fue corriendo de esa herida.
-No lo sé... La señora llego golpeando la puerta y decidí atenderla... Solo ocurrió... Necesitamos tu ayuda- casi susurró al decir lo último.
No iba a servir en nada mi presencia, hay que llevarla a un hospital...
-¿Y su familia? Hay que llevarle al hospital Alexia... Señora...- Dije comenzando a buscar a esa ensangrentada mujer que hacía unos minutos había visto.
-No entendes...
-¿Qué tengo que entender Ale? La mujer esta asustada, sí... ¿Y? Tiene que hacerse atender
El suave gemido de dolor de la mujer me hizo descubrir en dónde se escondía.
-Nicolas...- Murmuro Alexia tratando de atajarme
-Señora, necesita que la ayuden y ni yo ni ella sabemos cómo tratar o curar esas heridas- Le dije tocándole el hombro.
La mujer al principio se sobresalto, intento levantarse pero había perdido sus fuerzas.
Tomé uno de sus brazos, luego sus piernas y con mis mejores fuerzas la alcé hasta dejarla sobre el sillón.
La mujer no había dicho palabra alguna pero comprobé que continuaba respirando normalmente aunque su herida continuaba goteando.
Como supuse que esta mujer se desmayaría recordé algunas pavadas que había visto en películas y decidí buscar un recipiente con agua limpia y fresca para pasar sobre la herida y ver si era de bala o de cuchilla...
-¿Estás seguro de lo que haces?- La escuché decir a la no rubia y no morocha, a la mezcla entre esas dos.
-¿Estuviste segura cuando me llamaste?
-No... Creí que no vendrías... Creí que ella iba a morir, creí que íbamos a morir.
-Creíste mal...
Hubo un denso silencio hasta que la herida quedo perfectamente limpia y luego de desinfectarle comprendí que eso era un tajo de una navaja y no de una roce de bala.
Había más moretones debajo de esa remera.
Había más dolores ocultos dentro de esa mujer.
Había más misterios en Alexia, muchos más de los que me pude haber imaginado.
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El pasado...
Roman pour AdolescentsAlgo que nos enloquece es la perdida de un ser querido, algo que nos entristece es un amor fallido, algo que nos enfurece es la traición. A veces no pensamos en que el amor puede surgir en las peores situaciones pero si ahí es cuando decide florece...
