Cap #17

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[...]

Al regresar a su departamento, Marcia se topó con sus hijos quienes discutían sentados en la mesa del comedor. Mientras se acercaba a ellos, pudo percatarse de que el intenso desacuerdo entre ambos era por causa de un ejercicio de matemáticas.

El joven le refutaba a su hermana que el procedimiento de hacía era erroneo, y que por ende, el resultado no estaba correcto. Y ella, estresada, le refutaba que sí, que lo había hecho justo como él se lo había explicado.

—¡Dios! ¡Me voy a matar! —exclamó Lucía removiendo rápidamente su cabeza—. ¡Cómo detesto esto! ¡Estos malditos números!

—¡Bueno, ya! ¡Calmada! ¡Calmada! ¡Mírame! —le contestó Hugo tratando de tranquilizarla—. Te tienes que calmar, relájate, vamos a seguir practicando.

—¿Y si no paso? ¿Si me va mal por culpa de esto y no me alcanza el puntaje para ser admitida?

—¡Te va ir muy bien! ¡Tienes que ser positiva! —intervino de repente Marcia y los chicos, quienes aún no la habían visto, voltearon a verla—.

—¡Mamá! ¡No supimos en qué hora llegaste! —expresó la joven un tris sorprendida—.

—¿Cómo te fue en tu cena con Iñaki? —le preguntó Hugo curioso—.

—Bien, Iñaki es una buena compañía siempre. —afirmó la pelirroja dejando su bolsa en la mesa—.

—Lástima que tú no lo quieras como pareja. —agregó la joven con un tanto de cizaña—.

Marcia la miró entrecerrando sus ojos y prefirió cambiar de tema. —Mañana saldré más temprano del bufete, y justo me estoy acordando de que ustedes hace unos días me dijeron que mañana viernes iban a ir a ver a su padre. ¿O me equivoco?

—No, no te equivocas. Tocó ir a verlo mañana.

—¿Tocó? —lo cuestionó Marcia un poco disgustada—. Hugo, eso sonó como a obligación, como si no te quedara más alternativa.

El joven en cambio, no le respondió nada.

—Mañana iré con ustedes al hospital.  —declaró ella convincente—.

—¿Con nosotros? —la interrogó Hugo desconcertado—. ¿Y eso?

—Nada en especial. Simplemente quiero aprovechar que saldré a mediodía e ir con ustedes.

—Ay, esto me sonó a la familia perfecta y feliz. —mencionó Lucía sarcásticamente y se echó a reír—.

—No me hace gracia tu comentario, Lucía. —respondió la pelirroja aún sin poder ocultar su enojo—. Y no tiene nada de malo que quiera ir con ustedes a ver a su padre. ¿O es que no quieren que los acompañe por algún otro motivo? —los cuestionó fingiendo ser ignorante del rechazo de ellos hacia el moreno—.

—Claro que no, todo está en orden. —mintió el joven—.

—¿Y sí se permite que tres personas lo vean al mismo tiempo? —preguntó la joven intrigada y deseando internamente que su madre se arrepintiera de su decisión—. Yo creo que no. Mamá, no quiero ser mala onda, pero, creo que tendrás que esperar otro día o pasado mañana.

—Sí, es lo mejor. —agregó Hugo apoyando a su hermana—.

—No se pierde nada con intentarlo. Esperemos a ver qué sucede mañana. —contestó Marcia yendo por un vaso de agua a la cocina—. ¡Lucía, deberías seguir practicando! ¡Pero sin desmotivarte! ¡Por supuesto que podrás pasar ese examen!

Los jovenes se vieron a la cara y Hugo susurró sonriendo. —De esta ya no nos salvamos. Si vamos con mamá, estaremos obligados a quedarnos con él en su habitación. Va a ser muy incómodo, ¿no crees?

Atreverse a atreverseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora