Cap #18

212 16 22
                                        

[...]

Ver a su hija tocándose su mejilla derecha e incapaz de girar su cuello para encararla, fue lo que hizo reaccionar a Marcia y hacerla consciente de la mangnitud de lo que acababa de suceder. Acababa de maltratar a su hija, algo que siempre había sido impensable para ella.

Llena de culpa se acercó a Lucía, pero la joven de inmediato retrocedió y posteriormente, la encaró con lágrimas en sus ojos.

-Perdón, perdóname, hija... -expresó la pelirroja muy conmovida y nuevamente intentó acortar la breve distancia que las separaba-.

Sin embargo, la joven le impidió que la tocara estirando su brazo para que no se aproximara más y sobre todo, para se detuviera enseguida.

-No, no te me acerques... -le exigió Lucía dándole por fin la cara y comenzó a sollozar sin poder creer lo que había ocurrido-. Me pegaste... mamá... me pegaste... me pegaste por ese señor.

Marcia se detuvo derramando un par de lágrimas y se defendió uniendo sus manos en forma de súplica. -¡Perdón, hija! ¡Te lo juro que no lo quería hacer! ¡No sé qué me pasó! ¡Perdóname!

-Ah, ahora resulta que no sabes lo que pasó. -contestó Lucía con ironía y procedió a exclamar alterada-. ¡Me diste una bofetada, mamá! ¡Me golpeaste por defender a ese señor! ¡Lo prefieres a él antes que a mí!

-¡No! ¡No digas eso porque no es cierto! Jamás preferiría a otra persona antes que a ti, eres mi hija.

La joven negó con su cabeza mientras se limpiaba sus lágrimas y lanzándole una mirada decepcionante afirmó. -Resultaste peor. Por lo menos a mí ese... señor nunca me golpeó. ¡Adiós!

Se despidió completamente decidida a marcharse y lo hizo sin escuchar a su madre quien le rogaba que no se fuera sin antes arreglar las cosas con ella.

Hugo, quien llevaba unos cuantos minutos observando la discusión entre ambas y por supuesto había presenciado desde lejos la bofetada que le había propiciado su madre a su hermana, se acercó a Marcia apenas Lucía se fue y la consoló.

-No le prestes atención, mamá. Pronto se le pasará la rabia.

-¡Hijo! -expresó la pelirroja un poco sorprendida por la repentina presencia del joven-. ¡¿Viste todo?! ¡¿Qué haces aquí?! ¡Ay, no me digas que también te quieres ir!

-No, no. Solamente vine a buscarte a ti para avisarte que ya puedes entrar a la habitación, pues en vista de que Lucía se salió y no estará más.

-Ahh, ¿entonces sí te quedas? -lo interrogó ella con una leve sonrisa a pesar del enorme estrés que estaba atravesando por el incidente con su hija-. Por cierto, ¿tú viste todo, verdad? ¿Viste cuando... cuando cometí el error de pegarle a tu hermana?

-Sí, justo cuando salí de la habitación y miré hacia acá vi lo que sucedió, la verdad se te pasó la mano, mamá.

-Lo sé, lo sé... -admitió Marcia sintiéndose la peor madre del mundo-. Y me siento tan culpable por eso, fue algo que hice sin pensar, no sé, mi cuerpo solo respondió ante sus ataques.

-Pero de seguro te dijo cosas muy feas para que tú, que no eres una persona agresiva, reaccionaras así. A ver, ¿qué te dijo exactamente?

-Que ella <<no se explicaba por qué yo seguía condoliéndome de Esteban cuando él me había fregado la vida>> y que <<yo era una masoquista>>, pero todo eso me lo dijo en un tono tan grosero, tan despectivo que me enojé tanto que no sé en qué momento la golpeé.

-Órale, sí que estuvo fuerte la cosa... -contestó Hugo analizando la situación-.

-Sí, y ahora lo que más me preocupa es dónde está Lucía, hacia donde se fue tan afectada, y todo por mi culpa.

Atreverse a atreverseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora