<<La vida debería ser amarilla, amar y ya>>.
Albert Espinosa.
[...]
Justo en ese momento, Inés, por simple curiosidad, deslizó la cortina de una de las ventanas de la mansión y miró hacia el jardín. Una expresión de confusión se reflejó de inmediato en su rostro cuando notó desde lejos que Marcia y Esteban se encontraban extremadamente cerca.
—Son ideas mías... ay, estos dos... ¡¿se están besando?! —se preguntó entre susurros con una espontánea alegría—. Parece que sí, no es normal esa cercanía. —expresó ella aún incapaz de confirmar su sospecha y de la misma emoción deslizó nuevamente la cortina, pero en esa vez para cubrir la ventana—. ¡Ay, ojalá no esté equivocada, Señor!
Anheló caminando hacia el sofá de la sala con una sonrisa de oreja a oreja y volvió a tomar su libro para seguir con su lectura. A pesar de no salir de dudas, debido a lo alejada que se hallaba de su hermano y su ex-cuñada, Inés decidió quedarse con la idea de aquello.
Aquello que efectivamente estaba siendo real, además de intenso porque Marcia y Esteban sólo se desprendieron cuando se sintieron exhaustos y carentes de aire para continuar.
Al detenerse, los dos pegaron sus frentes respirando un poquito agitados y sonriendo aún sin atreverse a mirarse a la cara. Sin embargo, esa evasión duró muy poco porque Esteban, sin saber qué hacer, tuvo la iniciativa de verla a los ojos fijamente, sonreírle una vez más y por último acariciarle una de sus mejillas, mismas que estaban completamente rojas.
—¿Qué fue esto? —le murmuró él todavía asimilando la situación en la que ambos se encontraban—.
—No lo sé... —le contestó ella negando con su cabeza y se alejó unos centímetros confundida—.
—Bueno, yo sí sé qué fue, pero, lo que quise decir es, ¿por qué? —la cuestionó el moreno un tanto nervioso—. ¿Por qué cuando se supone que todo está muy claro?
Marcia tragó saliva y le respondió también con cierto nerviosismo. —Exactamente.
—Sí... —asintió Esteban y se bebió la última pequeña cantidad de agua que quedaba en su vaso—.
—Aunque, ¿sabes? —agregó la pelirroja llenándose de valor—. A mí hay cosas que todavía no me quedan claras. Por ejemplo, nunca hemos llegado a un acuerdo.
Él la encaró frunciendo su ceño y le refutó sin realmente comprender. —¿A un acuerdo?
—Sí, al acuerdo de ser amigos. —le contestó ella intrigada—. ¿No te gustaría que fuéramos amigos?
El moreno medio rió irónicamente y la interrogó con mucha suavidad. —¿Tú de verdad crees que podemos ser amigos, Marcia?
—Claro que sí. —respondió ella encogiéndose de hombros—. Todo es cuestión de madurez.
—¿Y cómo sería eso? ¿Un par de amigos que de vez en cuando se besan como un par de esposos? ¿Así como ahora? —le refutó él sin perder su ironía—.
Su cuestionamiento dejó a Marcia sin argumentos. Entonces Esteban, al observarla en silencio, tomó la palabra y procedió a decirle lo que pensaba y sentía.
—Mira, Marcia, para la desgracia de ambos, en nosotros sí aplica este dicho de <<todo o nada>>, porque tú y yo jamás podríamos ser amigos y lo sabes.
La pelirroja suspiró incapaz de resignarse a la idea y le contradijo. —No puedes afirmar eso cuando ni siquiera lo hemos intentado, Esteban.
—¿No? —la cuestionó el moreno medio riendo—. ¿Ya no te acuerdas qué pasó cuando jugamos a ser amigos y te invité al picnic? ¿Lo pésimo que acabó todo?
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Atreverse a atreverse
FanficEs una historia basada en la telenovela La Madrastra 2022 de Televisa. Los protagonistas son Marcia y Esteban.
