La mañana dentro de la torre estaba extrañamente tranquila.
El aroma del café recién hecho llenaba toda la cocina principal mientras varias voces se mezclaban unas con otras creando aquel típico caos mañanero que solamente los vengadores podían provocar.
—Te estoy diciendo que las ardillas son espías del gobierno —afirmó Clint con total seriedad mientras untaba mermelada en una tostada.
—Necesitas ayuda psicológica —respondió Sam inmediatamente.
—Ya fui—
—¿Y te devolvieron o qué?—
Peter soltó una carcajada tan fuerte que casi escupe el jugo, y Thor solo observó confundido.
—¿Las ardillas sirven a Midgard?—
—NO, THOR —contestaron varios al mismo tiempo.
Steve permanecía sentado algo apartado del resto, removiendo lentamente su café mientras escuchaba las conversaciones.
Aún se sentía extraño estar ahí; aunque todos intentaban incluirlo, y las cosas habían mejorado un poco. Todavía existía esa pequeña voz dentro de él que le decía que tarde o temprano volvería a arruinarlo todo.
Y eso hacía difícil relajarse completamente.
—Cap, ¿vas a comer eso o puedo robarlo? —preguntó Harley señalando el último pan de su plato.
Steve levantó apenas la mirada, y sonriendo suavemente dijo—Puedes tomarlo–
—Te amo—
—Eso fue rápido —murmuró Bucky divertido.
—El amor entra por el estómago, Barnes—
Tony, sentado al otro extremo de la mesa, observó la pequeña sonrisa que apareció en el rostro de Steve al escuchar las tonterías de Harley.
Y algo cálido se removió dentro de él.
Porque últimamente Steve sonreía más. Pequeñas sonrisas; frágiles, pero reales.
Y Tony comenzaba a darse cuenta de que haría cualquier cosa por seguir viéndolas.
—Bueno, me voy antes de que Barton comience otra teoría conspirativa —Natasha se levantó de la mesa tomando su café.
—¡Las palomas también nos vigilan!—
—Definitivamente necesitas otro terapeuta —murmuró Wanda mientras abandonaba la cocina.
Poco a poco todos comenzaron a retirarse:
Peter y Harley discutían por el último yogurt.
Thor arrastró a Clint hacia la sala de videojuegos.
Sam seguía burlándose de las "ardillas espías".
Y en cuestión de minutos... la enorme cocina quedó prácticamente vacía. Solo Steve y Tony permanecieron ahí.
El silencio cayó lentamente entre ambos; uno incómodo y pesado.
Steve bajó la mirada hacia su taza—Yo... debería irme también— dijo mientras intentaba ponerse de pie.
Pero Tony habló antes.
—No tienes que hacerlo tan rápido—
Steve levantó apenas la vista.
Tony se aclaró ligeramente la garganta antes de señalar los platos—Puedo ayudarte a recoger—
El rubio pareció sorprendido, pues no esperaba aquella respuesta—No hace falta—
—Rogers, literalmente hay un campo de batalla sobre esta mesa—
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Tu Pasado
FanfictionQuién diría que después de un intento fallido por usar la máquina del tiempo, los vengadores descubrirían la verdad de su Capitán, que detrás de aquella máscara se escondía un pasado un tanto tormentoso. Tony se dará cuenta que no todo es lo que se...
