Hay veces que Cielo Rojas se pregunta por qué no escribió Orgullo y Prejuicio, pero la respuesta es clara: ella no es Jane Austen, no nació en Inglaterra y no considera que tiene un talento de tal magnitud. Sin embargo no puede evitar rodearse de Li...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"El corazón ama desconectarse de tu cerebro. El corazón ama soñar por sí mismo y olvidar lo que no es. El corazón ama destruir las barreras de lo imposible. Pero dime, corazón: ¿qué pasará cuando te des cuenta que creaste una falsa y vaga ilusión?"
"Corazones desbordados", fragmento de Cielo Rojas.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Algunos meses atrás...
Hasta acá llegué.
Hoy es el fin de todo, bueno, no se le puede llamar "todo" a algo que en realidad fue la nada misma. ¿Un "hola" cuenta como conversación? Exacto, cuenta como nada, así que nunca hemos entablado un diálogo en concreto, pero me sentía como si toda nuestra historia acabara, aunque nunca existió en realidad.
Le dedico una última mirada que me parte el corazón y me hiere el alma. Él también me ve, pero con su indiferencia constante y luego regresa a los libros que estábamos acomodando juntos. Juntos... Qué bien hubiese sonado esa palabra en un contexto distinto, sin todo este dolor en el pecho por algo que jamás fue. Un amor cautivante pasa a ser decepcionante cuando no es correspondido. Cuando te das cuenta que no hay una sola chance de esperanzas, cuando no hay nada y comenzás a evitar todo lo que te recuerde a esa persona. ¿No es así? Primero dejás de buscarlo en sus redes sociales para saber qué hacía o no, porque eso te afecta a como dé lugar. Luego querés evitar a toda costa cruzarte en persona con él porque cada mirada es como una astilla que cuesta quitar... Exactamente es lo que iba a hacer. Nadie cuida tu corazón más que uno mismo y eso lo aprendí muy bien este último tiempo. Más cuando tu personalidad no es normal como la de todos los demás. Más cuando sos un imán de mala suerte y todo se empeña en hacértelo saber, cuando vos misma sos consciente y te conocés.
Por eso le digo un "adiós" sin que él se entere, porque de todas maneras no necesita saberlo cuando nunca le importará.
Abrazo a Baudin, ahora mi ex jefe, y cuelgo mi mochila en los hombros para salir por última vez por esa puerta que jamás quiero volver a cruzar. Comienzo a caminar y miro por última vez ese letrero que me atrajo por primera vez: La librería de Baudin.