Capítulo 26: Que tienes la voz más linda que alguna vez escuché.

29.1K 3.5K 1.3K
                                        

Un día más, un café más

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Un día más, un café más.

Más palabras, menos sentimientos.

Otro día pasa; un nuevo café.

Creí olvidarte, pero estás nuevamente.

Al día siguiente, siempre está el café presente.

Vuelvo a no pensarte; escribo un verso logrando olvidarte.

"Corazones desbordados", fragmento de Cielo Rojas.

Miro por quinta vez consecutiva la guitarra casi escondida en una esquina de mi habitación

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Miro por quinta vez consecutiva la guitarra casi escondida en una esquina de mi habitación. Para empezar, no sé por qué la traje cuando me mude a esta residencia, supongo porque siempre estuve con ella o porque era como una extremidad de mi cuerpo, cosa que ahora ya no creo tan así. Sin embargo, la extraño... y me refiero a la música. Extraño componer, crear, volar, extraño perderme en el tiempo y espacio con cada acorde mientras me acompaña mi propia voz. ¿Hace cuánto no lo hago? ¿Medio año o más? Supongo que un poco más, ya no sabría decirlo. Lo único que sé, es que no puedo solo ponerme de pie y tocar, algo me detiene a hacerlo, nada me inspira a cantar o crear.

Me estiro quejándome por dentro y tratando de esquivar nuevamente mis sueños en todo sentido. Debo acomodar un poco la habitación para que Austin se mude conmigo. Cuando comencé el año tuve un compañero al cual solo vi una semana, ya que después abandonó la universidad dejando esta cama libre, hasta que comencé a usarla como depósito personal. No obstante, eso estaba a punto de cambiar gracias a que un tonto tiró por la borda a personas increíbles. Hablo de Kéven Rousseau; el chico decidió irse con la chica equivocada y no creerles a las personas que eran sus amigos. Además, el rubio cara de enojado no era lo que se diría... ¿feliz?, en lo absoluto. Cada día se la pasaba mirando con disimulo hacia donde están las personas con quienes solía compartir día a día, especialmente donde se encontraba cierta pelirroja atolondrada. ¡Realmente le tengo mucha pena! Este mes pude conocer mejor a esos cinco locos que tengo de amigos; cada uno era especial a su manera, a pesar de las distintas personalidades. Pero de eso se trata, ¿no? Tus amigos no hacen falta que sean iguales a ti, solo deben complementarse y eso es lo que me sucede con ellos. ¿Cómo Kéven pudo abandonarlos? Ah, tremendo tonto.

Los versos de CieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora