Capítulo 13: Miren: ¡Cielo y Matías!

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Asemejo a las personas con libros

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Asemejo a las personas con libros. Asemejo sus años con cada capítulo y las hojas con cada día vivido. Y así vivo, revivo, lloro y sonrío con cada obra; al igual con cada persona. Sin embargo hay libros que amo y nunca llego a leer, a pesar que haga el esfuerzo, a pesar que ponga todo de mí. No puedo porque no es un libro, son solo fragmentos; incoherentes, alterados, desarmados. Y no me refiero a los libros, me refiero a las personas. Y no hablo de las personas, solo de una en particular: hablo de ti. Y asemejo a las personas con los libros, porque tengo un libro favorito: tú, a pesar de no haberte leído.

"Corazones desbordados", fragmento de Cielo Rojas.

"Corazones desbordados", fragmento de Cielo Rojas

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...y por eso pienso que Kéven tiene toda la culpa ―argumentó una de mis amigas, ganando mi atención.

―Yo ¿qué? ―inquiero confundido al no haber prestado suficiente atención a la conversación que entablaban Pri, Agnus y Gise.

―¡Pasas de nosotras! ―espetó Gisela con un tono ofendido.

―Si Cielo estuviera aquí si nos escucharías. Eres un muy mal amigo, Kéven ―expone Agnus.

Suelto un gran suspiro y coloco el marca páginas entre las hojas de Ficciones, una obra de Jorge Luis Borges que estaba leyendo apenas un minuto atrás. No tengo idea de qué están hablando, aunque me gusta estar con ellas y que me incluyan, a pesar que vuelo en mi propio mundo. Pero ya que Agnus mencionaba a Cielo, ¿dónde se había metido? No bajó a desayunar con nosotros. Le envié un WhatsApp algunos minutos atrás y lo había visto... ¡Lo había visto! ¿Por qué no me respondió? Entiendo que su celular está agonizando, pero me podría haber escrito por lo menos un mísero "Ok". Bueno, menos mal que estoy a punto de solucionar este tema, de lo contrario me volveré loco.

―¡Kéven! ―exclamó Pri, haciéndome dar un respingo―. No puedo creer que no nos prestes atención ―dice ofendida.

―Si les presto atención, mesdemoiselles ―ostento con una sonrisa amable―. Solo que no intervengo por temor a decirles algo indebido y que interrumpa la intelectual conversación que están llevando a cabo.

Los versos de CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora