Capítulo especial: Entre libros, pizzas y besos.

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―¡Hola, Baudin! ―Abrazo al abuelo apenas abre la puerta de su casa

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―¡Hola, Baudin! ―Abrazo al abuelo apenas abre la puerta de su casa.

―¡Salut, petite femme! ―soltó―. ¿Cómo has estado?

―Bien, anteayer terminé de editar mi primer libro de poemas, así que dormí como nunca lo he hecho en mis 24 años. Estoy de diez ―Le digo.

―Sí, Kéven no ha hecho más que estar leyendo tus poemas desde que se lo enviaste ―niega con la cabeza.

―Aww, ¿en serio?

―Lo digo en serio; desayunaba leyendo tus poemas, almorzaba leyendo tus poemas, caminaba de acá para allá leyendo tus poemas y dormía la siesta leyendo... bueno, el de la siesta soy yo. Pero supongo que a la noche también leía tus poemas

―A él fue el primero que se lo envié, después de todo el genio editor es él.

―¡Mon amour! ―escucho su voz detrás de mí y enseguida volteo. ¿Cuándo podré mirar a Kéven sin sentirme de esta manera? Ha pasado tanto tiempo desde que estamos juntos y jamás las mariposas ni el efecto de ellas han menguado. ¿Alguna vez lo haría?—. Eres una excelente editora, dices tonterías.

―Bueno, me iré a dormir la siesta... ―anuncia Baudin y se retira.

―Digamos que soy más... ¿sentimentalista o pasional? Escribo con tanto sentimiento que por ahí se me escapan cosas, incluso...hasta la, la realidad... ―Kéven se acerca a mí paso a paso y con una sonrisa de costado―. Ay, basta no hagás esas cosas que me ponés nerviosa, tonto.

―¿Sabías algo gracioso? Que jamás te acostumbraste al Kéven novio, siempre tienes un aire de sorpresa cada vez que te abrazo o te doy un beso así porque sí. Veamos qué onda con el Kéven esposo... ―susurra algo al último que no logro escuchar.

―¿Ah?

―¿Qué?

―Dijiste algo al último.

―No, nada.

―Sí, dijiste.

―¡No sé de qué hablas!

―Kéven...

Como el ochenta por ciento de las veces, Kéven une nuestros labios sin previo aviso. Como el cien por ciento de cada beso, siento que me desvanezco.

Desde nuestro primer año de universidad estamos juntos. Él es mi mejor amigo, mi novio, el confidente más cercano que tengo. En estos seis años hemos peleado muchas veces, incluso hubo un tiempo en donde ambos nos mantuvimos distanciados y planteamos nuestra relación, pero pudimos superarlo y aprendimos de cada defecto y virtud que nos acompaña a los dos. Solo sé que a su lado soy feliz y jamás podría pensar en otros ojos que no sean los suyos.

La universidad, la extraño tanto. Extraño a mi mejor amiga y al loco de Austin que se fueron de Francia después de que nos graduamos. Extraño a Matías y Gisela que están comenzando una nueva vida como un duo pop fantástico, a Priscila que me cuenta que está saliendo con el hermanastro de Agnus, Nicolás. Los extraño tanto a todos, pero lo que hace más llevadero todo, es a quién tengo frente a mí.

Los versos de CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora