Hay veces que Cielo Rojas se pregunta por qué no escribió Orgullo y Prejuicio, pero la respuesta es clara: ella no es Jane Austen, no nació en Inglaterra y no considera que tiene un talento de tal magnitud. Sin embargo no puede evitar rodearse de Li...
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Me preguntaron el motivo de colocar "Corazones desbordados".
Eso tú hacías y haces con el mío; lo colmas, desbordas, enamoras.
Sin que hagas nada, sin que mires o hables; eso es lo que generas de la nada.
"Corazones desbordados", fragmento de Cielo Rojas.
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―¡Ah! ―chillo del susto y Kéven me tapa la boca con su mano al instante, pero me aparto―. ¿Por qué hacés eso? Me asustaste, ¿qué hacés acá? ―susurro golpeándolo.
Él sonríe y toma mis muñecas.
―Una respuesta a la vez ―contesta acercándose―: Porque es divertido, te seguí y está bien, acepto darte un beso ―acercó su rostro al mío, pero interpuse el libro de Lingüística que venía a devolver a la biblioteca.
―¿Qué? Yo nunca te pedí que me dieras uno ―respondo separándome y llevando el libro a su lugar.
Kéven niega con la cabeza y se apoya a mi lado cruzando de brazos.
―Veo que se te hizo costumbre.
―¿Qué cosa? ―inquiero pero sé a lo que se refiere.
―Hacerte la difícil ―Enarca sus cejas.
Suelto una risa silenciosa porque tengamos en cuenta que estamos en una biblioteca.
―Es un mecanismo de defensa, en realidad ―expongo.
―¿Ah, sí? ―vuelve a acercarse―. ¿Por qué Cielo Rojas pondría un mecanismo de defensa ante su novio?
―Porque no logro acostumbrarme a que, a que... ―No logro responder ni pensar con claridad, gracias a la mínima distancia de los labios de Kéven con mi rostro.
―¿A qué?
―A...
―¿A esto? ―Me besa sin dejarme otra oportunidad para separarnos.
Él sonríe pegado a mi boca y por ende me roba una sonrisa a mí. No voy a mentir, no me acostumbraba a sus besos, abrazos y cuando toma mi mano solo porque sí. Pero a pesar de todos mis nervios, me encantaba que fuera romántico, qué tonta fui al pensar que no congeniaría conmigo.