Las instrucciones de Mikey fueron claras: «ponte el casco y agárrate del asiento».
Debido a la naturaleza tan simple de la indicación, Takemichi estaba dispuesto a seguirla al pie de la letra. Después de ajustarse el casco, usó ambas manos para tomar con firmeza el borde del asiento, sin embargo, poco más tarde tuvo que desistir.
En cuanto la motocicleta comenzó a avanzar, se aferró a la cintura de Mikey con todas sus fuerzas.
En circunstancias normales ni siquiera le habría cruzado por la cabeza, pero en ese momento estaba demasiado ocupado tratando de no terminar embarrado en el pavimento. A mitad del trayecto el paisaje de la ciudad que se difuminaba ante sus ojos le empezó a provocar náuseas, por lo que ocultó su rostro en la espalda de Mikey.
—¡Por fin! —dijo cuando dejó de escuchar el rugido del motor.
No lo pensó dos veces antes de saltar de la motocicleta.
Volver a poner sus pies sobre el firme suelo del estacionamiento fue como andar sobre nubes, con todo y vértigo incluído. Intentó dar un paso hacia el frente, pero sus piernas le fallaron; Mikey tuvo que tomarlo del brazo para que no cayera.
—Gracias —habló nervioso.
En respuesta, Mikey asintió en silencio sin dirigirle la mirada. Takemichi comprendió que quizás no le gustó tenerlo como koala aferrado a su espalda durante todo el trayecto.
Estaba seguro de que el Mikey de una semana atrás le habría lanzado un comentario hiriente tras otro; concluyó que el hecho de que los hubiera reemplazado por silencio era un gran avance. En señal de respeto no lo cuestionó.
Con pasos tambaleantes logró llegar a un poste de luz y apoyó la espalda en él.
—También quiero agradecerte por traerme —dijo.
—No es nada. —Mikey soltó un suspiro y se rascó la nuca—. Por cierto, ¿Estás bien? Quiero ver el recital de Emma, pero no me gustaría que terminaras desmayado por ahí.
Una sonrisa iluminó el rostro de Takemichi.
—¡Estoy bien! No te preocupes por mí.
—Bien, entonces nos vemos luego.
Mikey dudó durante un par de segundos antes de montar su motocicleta y salir del estacionamiento.
Una vez en soledad, respiró hondo. Su prioridad en ese momento era encontrar a Senju. En cuanto notó una mejora en su equilibrio, emprendió su camino para recorrer los alrededores.
Su andar incrementó gradualmente de velocidad al no encontrar señales de Senju.
Trató de tranquilizarse y con la idea de que quizá se cansó de esperar afuera, entró al parque. Lo recorrió de arriba a abajo. Revisó la fila de cada juego mecánico, probó suerte en el área de niños para finalizar en la zona de comida. No tuvo éxito.
Resignado, se sentó en la primera banca que encontró y escondió el rostro detrás de sus palmas. Después de todo lo que había pasado, fracasó al intentar cumplir su promesa.
Una maraña de palabras sin sentido invadía sus pensamientos. Su cerebro se esforzaba por hilar con ellas alguna oración que pudiera servir como disculpa para Senju, pero no pudo pensar en nada.
—¿Michi? —llamó una voz familiar.
Bajó las manos con lentitud para ver a Angry parado frente a él. Sus labios estaban ligeramente fruncidos al igual que su entrecejo. Para Takemichi, la emoción que reflejaban sus facciones era clara: preocupación.
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¿Study Group?
FanfictionPortada por: @NotcatOO La preparatoria Shujin, clasificada por algunos como la peor de todas o simplemente referida como un nido de delincuentes por otros. Hanagaki Takemichi tiene solo dos objetivos al entrar ahí. Sobrevivir y mejorar sus notas, pa...
