La caminata se hacía eterna y bastante pesada. Había notado comportamientos extraños en Aaron, no tenían una relación tan estrecha pero sabía que algo le inquietaba.
Parecía tener un debate interno consigo mismo cada que se veía. En sus ojos albergaba nada más que pura culpa y trataba de no presionarlo pero la inseguridad le carcomia pues de su silencio dependía su estabilidad.
— Aaron — Me detuve en seco ante la soledad de las calles. Las luces bailaban, se empobrecian con la niebla del lugar.
— Tenemos que hablar, no te he sido totalmente honesto. — Sujetó mi mano mirándome con desesperación.
— Está bien, ¿Que pasa? — Le sonreí para aminorar su carga y sí, le dio confort y pudo contarme.
— Desde que nos conocimos me fue encomendada una tarea. —
Entregarte a Zalgo, pues tú eres la llave al principio y el fin. Todo esto rebasa tus deseos, no importa quien o que sea, buenos malos.
Todo acabará de la misma forma. Aún si trates de huir irán tras de ti, no importa qué. Reavivar la llama que había en ti es atraer esos peligros otra vez y quién sabe que podría sucederte.
Tienes que tomar una decisión a expensas de tu vida. La sabiduría y las habilidades tienen un costo, y ese, probablemente sea tu vida.
Pero te darán la garantía de poderte defender.
— Así que esta es mi carga. Ya no soportaba no decirte, recién te reencuentro y no sabes la felicidad que me da saber de ti. —
Entendía sus sentimientos pero yo no sabía cómo sentirme. Solo se que estaba abrumada y agobiada, tenía que cumplir con un propósito que ni siquiera recordaba.
— Yo... Yo necesito que me des un tiempo para respirar Aaron. — Lo dije apoyándome contra la pared. Quizá me estaba dando un ataque de ansiedad.
Quiero decir, era obvio, yo aún me consideraba como un ser humano común y corriente pese a las circunstancias. Así que sí, estaba hiperventilando.
De nuevo las voces, los ecos, todo me llegaba sin distinción. Era tanto que ya no sabía diferenciar entre recuerdos y lo que estaba pasando en realidad.
La presión en mi estómago y pecho se hizo presente.
— ¿Por qué todos quieren algo de mi? — Lo demás no lo recordaba del todo, solo se que Aaron trataba de alcanzarme pero en esos momentos lo único que pensaba era en ese pequeño cuerpo de agua cuando estuve en el bosque, me traía paz.
Después de eso todo se espeso. De un momento a otro estaba justamente en ese lugar.
Me sentía en un transe y mi cerebro parecía querer explotar.
•
Me quite torpemente los zapatos dejando sumergir mis pies en el agua. Sentía los peces pasear entre mis dedos y la brisa golpear mi rostro enfriando el mismo.
No lo pensé demasiado y como si el peso del mundo estuviera en mi cuerpo me tiré al agua dejándome sumergir. La luna aún se veía, pero estaba apunto de irse pues el amanecer ya se aproximaba.
El frío me entumia el cuerpo pero a su vez, me traía paz.
¿Cuánto podría aguantar hasta comenzar ahogarme? Poco más de 3 minutos hasta que sentí que el oxígeno se disipaba de entre mis pulmones, fue cuando nuevamente saque la cabeza y jale aire agitada.
Me repase los dedos por mis cabellos limpiando mis ojos para aclarar mi vista. Escuchaba los crujidos a mis espaldas, pero honestamente, ya no me importaba.
— Pero si dichosos son mis ojos. — Esa voz me era tan familiar. Fue entonces cuando el chapotea abrupto sonó justo cuando iba a voltear, para entonces ya habían sujetado mis húmedos cabellos, tirando de mi cabeza y sacándome arrastras del agua, aunque solo la mitad de mi cuerpo estaba fuera.
El seguro de un arma siendo encañonada en mi nuca me hizo petrificar.
No le dije ni una palabra, sujete la muñeca de la mano que tiraba de mi cabeza y cuando trate de girar para ver a mi agresor recibí un golpe seco en mi pómulo derecho.
— Ay la pobre está triste porque su vida no es color de rosas. — La sangre me escurria de la cara, fue tan fuerte que me abrió la carne y el ardor era notorio.
Me había golpeado rápidamente con el arma y nuevamente apunto a mi cabeza.
— No trates de hacer nada estúpido, mocosa. — Ya sé quién era el dueño de esa voz. El encapuchado amarillo que vi en la casa de Slenderman la otra vez.
— Te he observado. A diferencia de mis difuntos, yo sí me tomé la molestia de averiguar a qué me enfrento. —
— Déjate de mierdas. — Sentencie. — Si quisieras matarme ya lo hubieras hecho. —
— No planeo darte el gusto. Además si intentas algo estupido está arma está hecha con tus hermanos, su sangre bendice mis balas lo suficiente como para matarte. —
Fue entonces cuando una soga o cable de caucho se enredo en mi cuello y comenzó ahorcarme con rudeza. Yo pataleaba en el agua desesperada, sujetaba el cable tratando de contrarrestar la asfixia pero era fuerte y no estaba lo suficiente centrada para ocupar mis dones.
La vista se me ponía roja, sentía que los ojos me iban a reventar hasta que abruptamente me soltaron tirandome al agua. Para cuando salí de ahí ya no había nadie, se desvaneció en la penumbra del lugar.
Me tiré en las rocas, no podía articular palabra, me había dañado totalmente la tráquea. Tanto que apesar de ya no ser sometida me costaba respirar.
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𝑳𝒐𝒔𝒕 𝒎𝒆𝒎𝒐𝒓𝒊𝒆𝒔
FanfictionQuizá nunca fui lo que deseabas que fuera. Pero todo acabará de la misma forma, nosotros te encontraremos. Estés donde estés, a dónde sea que vayas, buenos o malos irán tras de ti. Eres la clave, la última pieza que marcará un antes y un después en...
