Tren de Consecuencias.

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Capitulo 23 Tren de Consecuencias.

Draco sentía el olor de la piel mientras se chamuscaba, trataba de combatir sus nauseas y no podía. Solo veía inmóvil y con los ojos exorbitados como Lord Voldemort utilizando su varita, quemaba su carne al hacerle la marca tenebrosa, un tatuaje grabado a fuego que señalaba que más nunca podría escapar a su destino. En esa gran estancia de Malfoy Manor, pocos testigos presenciaban el acto, entre ellos su madre quien evitaba continuamente mirarlo a los ojos. Su brazo era sostenido por su tía Bellatrix Lestrange, el chico oía su respiración justo detrás de su oreja, ella le susurraba insultos, casi todos dirigidos contra su padre, de vez en cuando soltaba una siniestra carcajada, burlándose impunemente. Draco ni siquiera tuvo tiempo para enfurecerse, solo sentía un dolor urente en su brazo izquierdo. Pronto vio dibujada la calavera con la serpiente enroscada en su antebrazo, perfectamente impresa en su pálida piel. El sudor corrió sobre su frente. No estaba asustado………literalmente se estaba haciendo pis en los pantalones. Sin embargo trato de no demostrar ningún gesto de pánico y a duras penas, finalmente lo logró. Cuando termino Lord Voldemort se alejo de él y se sentó en una silla. Draco permaneció arrodillado en medio de la sala, Bellatrix también se alejo, rápidamente se instalo al lado de su señor, al cual contemplaba con ojos devotos.

-Draco Malfoy- siseo Voldemort, Draco levanto el rostro y se atrevió a mirarlo directamente a los ojos, tenia miedo, pero no era tiempo de temer, nunca mas, demostraría del material que estaba hecho- eres mi nuevo mortifago. Espero haber cumplido todos tus deseos. Ya que te ofreciste de tan buena gana, no pude resistirme a grabarte la marca. Tu madre debe estar muy orgullosa, esposo e hijo mortifago. ¿No es así Narcissa?

-Si milord- contesto la madre de Draco visiblemente afectada. Voldemort río sonoramente, no le había pasado desapercibido la gran consternación que tenia la Sra. Malfoy en ese momento.

-Malfoy- de nuevo la voz de Voldemort se escucho fría e implacable, se le antojaba un poco falta de respeto de que el chico lo atravesase con su mirada. En donde había esperado encontrar pánico, la emoción más palpable proveniente de ese chico era odio, el mas volátil odio. Sorprendentemente no tanto dirigido hacia él, sino mas bien a si mismo. Bien, así también le serviría para sus propósitos. Draco cerró su mente ante la invasión mental que Voldemort intentó con él y cortó el contacto visual.

-Si milord- dijo Draco en un gruñido, de nuevo tenia la cabeza inclinada, apretaba los puños a ambos lados de su cuerpo, este se estremecía en espasmos y temblores incontrolables. A pesar del dolor, a pesar del pánico que tenia en ese momento, lo haría. Le daría una victoria a Voldemort para salvar a su familia y después huir los tres si se presentaba la ocasión. Solo esperaba que ella no se atravesara en el camino. Habiendo perdido a Hermione Granger, lo único que le quedaban era sus padres, aquellos que sin embargo si hubiese tenido la oportunidad, también habría traicionado. Todo por ella. Cuestión de prioridades, pensó Draco con amargura.

-Los preparativos están sobre la marcha. Luego se te comunicara la fecha, a lo sumo dos días, mientras tanto vuelve al colegio y no llames la atención sobre ti- finalizo Lord Voldemort, quien luego se dedico a hablar con Bellatrix Lestrange en privado. Los que estaban reunidos en el salón pronto se dispersaron, solo Narcissa Malfoy permaneció en su sitio, inmóvil, pétrea como una estatua. Draco se levanto del suelo y camino hacia su madre. Ella se acerco y tomándole una de sus manos se la apretó suavemente en un gesto para tratar de infundirle ánimo.

-No había necesidad de esto- dijo ella con voz afligida- yo de seguro hubiera aguantado, no tenias que hacerlo hijo.

-No, no podía permitir que te siguiera dañando- dijo Draco en voz baja, por un instante enfrento la mirada de su madre y luego bajo los ojos. Narcissa se dio cuenta inmediatamente de que algo diferente a su iniciación como mortifago atormentaba a su hijo.

UN HUECO EN MI ALMAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora