Una profunda somnolencia y agudo desaliento, persistentes bostezos, tremendas y notables ojeras, rostro pálido y decaído, que reflejaba extremo cansancio, pérdida del equilibrio, ojos entrecerrados y lagrimosos, poca visibilidad y poca percepción del movimiento en mi entorno, desánimo y bloqueo mental al pronunciar palabras; todos estos síntomas me acompañaron sin descanso en el día en el parque, debería mencionar, el café que me eché encima y los bochornosos tropiezos, e incluso, me enredé con los pies de Thomas y fue él quien resbaló y cayó en el momento que pasábamos los boletos de entrada, lo que por supuesto desató su enojo, aunque esta vez no lo culpo.
Un hombre... un hombre con sus ropas plenamente maltratadas y con cortadas sobre su piel, sus heridas sin duda se debían a algún accidente sufrido y el aura ambicioso y tétrico que lo bañaba me indicaba que no había sobrevivido a ese accidente.
No parecía desear alimentarse de mi miedo, pero aun así el pavor me cortó la garganta. Detuve mi paso sin quitarle los ojos de encima a aquella ánima, atenta a su reacción ante mi presencia. Me contempló con detalle y mi cuerpo se desarmó, mi respiración se agitó y mis manos se volvieron temblorosas. Esperé a que ellos continuaran y se adelantaran, aguardé silenciosa a que cruzaran, una vez lejos rodeé el lugar alejándome de la presencia. Esta vez tuve suerte, solo esta vez.
Nos acomodamos cerca de la pista, los competidores descendían por la montaña. Intenté ver entre la multitud del público a... Tom, al parecer aun no aparecía, o... lo que fuese que hiciera. Hora tras hora, no se apareció en toda la mañana.
Michael deseaba chocolate caliente, así que me enviaron con Dux a acompañarlo para que lo comprara. Temí tropezar en el camino con alguna otra presencia, pero también colisionó en mi mente la idea de que allí, parada nada más, lo encontraría. Fui con ellos, analizando rostros en el camino. Llegamos hasta una cafetería, había muchas personas en su interior, la puerta expulsaba personas de lo colmada que estaba.
- ¿No habrá otra cafetería? -
- Con tantas personas todas deben de estar igual de llenas - deduje.
- ¡Ah! ¿Y ahora? -
- Entra tú, yo me quedo con Mike aquí para no hacerlo pasar entre esas personas -
- Bien. Ahora regreso -
Dux perforó un camino, pasando por entre las personas hasta alcanzar la barra. A través del cristal podía verlo tomar ventaja entre la multitud para ser atendido rápido. Más tarde, mientras aguardaba, divisé una persona que resaltó entre las demás, estas personas pasaban por su lado e ignoraban su presencia, solo yo acataba su estancia a lo lejos.
- Ya viene mi hermano - Mike interrumpió mi concentración.
En efecto Dux asistía al regreso, atajando con dificultad entre la afluencia de personas. El tiempo que le costó retornar hasta nosotros no me bastó para ingeniar una evasiva.
- Listo, vayámonos - dijo.
- ¿Dux? - Con tono indeciso.
- ¿Sí? ¿Quieres algo más? -
- Sí, iré a comprar algo. Ustedes adelántense - mientras giraba mi cabeza para asegurarme de que Tom aún siguiera allí.
- Por supuesto que no, iremos todos, no te voy a dejar sola - refutó.
- Estaré bien. Compraré... algo... personal -
- No, mi papá especificó claramente que no nos separamos. Podría pasarte algo, si llego sin ti donde él me va a dar una cantaleta y tampoco tengo ganas de ganarme una discusión con él - objetó.
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Enigma los Van Vladoisqui
FantastiqueRelata la historia de Caroline Thompson, narrado en primera persona, una joven que tras once años de ver y percibir espectrales presencias, fantasmas, demonios, consumida por sus recuerdos pasados de experiencias devastadoras, entre esas el recuerdo...
