BILL
Mierda, no podía dar crédito a mis oídos después de la explicación más que resumida y plagada de sollozos que mi novia había relatado para mi, demonios. ¿Cómo estaba eso de que mi hermano había golpeado a un amigo de Larisa y había salido del departamento como alma que lleva el diablo? ¿Y Larisa se había ido detrás de él? Joder, ¿Qué ese par no tenia cerebro? Si, lo comprendía, se amaban y bla bla, pero, ¿no podían tener una pizca de cordura? ¡Tenían a mamá con los nervios de punta!
− ¿así que no responden a las llamadas?−cuestione, mientras pasaba una de mis manos por mi
desordenado cabello, mirando a mi Cheryl directamente a los ojos−¿nada?
Mi novia negó con la cabeza, para suspirar y tomar mi brazo con su mano, pasándoselo por los hombros y acomodando su rostro en mi pecho.
-Y eso no es todo-susurró, sin mirarme.
Joder, ¿todavía había más? Con un demonio, yo no podía pasar una noche fuera de combate porque el mundo parecía caerse a pedazos.
− ¿Qué mas pasa?−la cuestione, mientras tomaba una gran bocanada de aire−¿Qué mas pasa, joder?
Mi novia aspiró una gran cantidad de aire por la nariz, para liberarla ruidosamente por su boca.
−la madre de Larisa hizo su acto de aparición precisamente ahora−murmuro mi chica, con la voz pesarosa y rota−cuando nadie sabe el paradero de tu prima.
Mordí mi labio inferior, mierda, mi hermano jamás había sido la persona favorita en el mundo de la tía Camille, trague saliva, eso parecía ser un truco grotesco y bizarro de la vida, ¿Por qué la maldita mujer tenía que aparecerse precisamente en ese momento? Mis pensamientos eran un barullo de cosas sin sentido, si la madre de Larisa se daba por enterada de los sentimientos que se tenían el uno al otro, solamente Dios sabía lo que podía llegar a suceder.
− ¿en serio?−cuestione, lleno de incredulidad, joder−no puede ser...−me lamente, sin tener
ninguna palabra coherente que decir.
¿Dónde demonios podían haberse metido mi hermano y mi prima? Ojala que al pendejo de Thomas no se le ocurriera alguna brillantez, después de todo, Lari era menor de edad y podía pasar el resto de su vida detrás de las rejas por cualquier mala decisión.
−pero si es−susurro mi chica, mientras se removía, para abrazarme con fuerza−ojala que no hagan
nada de lo que se puedan arrepentir
Asentí, aunque mi novia no podía verme, para rodearla con fuerza, cerrando los ojos, rogándole al
cielo porque a mi hermano le llegara un momento de lucidez en su jodida y despreocupada vida y regresara a casa con Larisa.
− ¿llevas tu celular encima?−la cuestione, mientras sus ojos se trababan con los míos.
Cheryl asintió, para rebuscar en los bolsillos del enorme jersey que vestía.
TOM
−que ternura, ¡te llaman, de nuevo!−entreabrí los ojos, tratando de acostumbrarme a la iluminación−uh, veamos quien es en esta ocasión...
Abrí los ojos completamente, mientras tomaba una bocanada de aire, sabiéndome en un tremendo embrollo.
− ¿Dónde estoy?−cuestione, por lo bajo, mientras unos pasos a mi espalda me erizaban la piel que cubría mi columna vertebral− ¿Dónde está la chica que estaba conmigo en el auto?
No me hacía falta mirarla para saber que ella era la que estaba detrás de todo eso, después de todo, Ina Weissbach se había transformado en la peor de mis pesadillas desde que se me ocurrió la estupidez de trabajar para ella, de revolcarme con ella. Ella era el único motivo para todos mis chingados problemas, el meterme en sus negocios había sido el inicio de mis líos, mi vida no me importaba en lo más mínimo, por eso podía estar tranquilo, pero, joder, me había llevado entre los pies a Larisa, una de las pocas cosas buenas, limpias y sagradas que tenía en mi existencia y en esos instantes no sabía dónde demonios estaba ni como estaba, si estaba bien o mal o me necesitaba o herida.
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Tentación
Fiksi PenggemarEncontrar el amor no es fácil, pero encontrarlo y que éste sea prohibido es todavía mas difícil... Tom Kaulitz tiene una vida todo menos ejemplar; vicioso, mujeriego y cargando un sentimiento que lo quema con cada día que pasa. AVISO: estas a punto...
