CAPÍTULO 11: tonterías (parte 1)

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NOTA: Puse el video de run run run, es para que acompañen cierta parte del capítulo ;-) (se los voy a señalar)

LARISA

Mire el reloj en la pantalla de mi celular, las siete de la mañana, hora perfectamente decente y normal para tomar una ducha. La puerta principal del departamento había sonado a eso de las seis y treinta, por lo que Tom ya debería de estar en casa, no tenía ganas de verlo, solo ansiaba el momento en el que la madre de los gemelos me indicará que era hora de irnos a Leipzig, para ya no llorar por alguien que quizás no se merecía ni una sola de mis patéticas y estúpidas lagrimas.

Tomé un cambio de ropa de la maleta que había traído conmigo desde mi casa, en Potsdam el día anterior, un par de jeans azules, deshilachados y viejos, mis favoritos, además de una playera morada con capucha. Me introduje en el baño de Bill, todavía mi baño, bueno, ese sería el ultimo día que me duchaba en el baño de mi primo. Dada la presencia de Tía Simone, habíamos tenido varias dificultades para acomodarnos en el departamento, la comodidad de Tom fue prioridad para la madre de ambos chicos y para Bill, así que Tía Simone y yo acordamos compartir la cama de Bill, mientras que el del mohicano aceptó continuar durmiendo en la sala de estar.

Cerré la puerta del baño detrás de mí, mientras las lagrimas hacían acto de presencia nuevamente en mi rostro, ¡pero si yo era una estúpida que vivía en un mundo inexistente de fantasías imposibles! ¿En qué maldito momento comencé a alimentarme de ilusiones? Mordí mis labios con fiereza para ahogar un sollozo dentro de mí, contando hasta diez, una, dos, tres veces. Me adelante unos pasos, bien, quizás una ducha no fuera lo mejor esa mañana, quizás unos minutos dentro de la bañera me hicieran sentir mejor, en el silencio. Tome una vela blanca que me encontré por mi camino, la olisquee, olía a coco, la encendí y la coloque al lado del lavabo, para desprenderme de mi ropa, enrollar una toalla en mi cuerpo y poner a llenar la bañera.

Más allá de las puertas del baño, la madre de los gemelos debía de haber despertado ya, el ruido de la puerta de la habitación al ser abierta y cerrada me lo confirmo, bueno, podía llorar a mis anchas sin preocuparme de que la mujer escuchara mis sollozos, pero, ¡sorpresa! Las lágrimas habían desaparecido, ni una maldita lágrima se escapo de mis ojos.

BILL

¡Mierda! Mi estomago daba piruetas y mi cabeza dolía tanto que hasta el ruido de los pasos de mamá en la cocina parecían como toques de un tambor. Varios momentos de la noche pasada me resultaban vagos y confusos, después de la primera botella de whisky y la mitad de una de vodka, la realidad se había separado de mi cerebro, solo sabía a ciencia cierta que Cheryl me había llevado hasta la puerta de mi departamento y la había abierto para mi, ¡que jodida vergüenza!

−Bill−mi madre me murmuro, abrí los ojos y la mire, ella estaba seria− ¿tienes resaca verdad?−negó con la cabeza−y yo que pensé que eras el responsable en este lugar−suspiró mientras colocaba sus manos a ambos lados de su cadera− ¿a qué hora regresaron Tom y tú?

Pestañee varias veces, mientras me sentaba en el sofá, mi cabeza emitió un respingo, ¿Tom? ¿Dónde demonios estaba mi hermano? ¡No recordaba que había sido de él! ¿Había regresado conmigo?

−no tengo idea−frote mis ojos con mis manos.

−preparare el desayuno porque regresaremos a Leipzig después de desayunar−un largo suspiro, mire a mi madre−no entiendo cómo se mantienen con vida tu hermano y tu−su voz denotaba un deje de decepción que me dolió escuchar, dicho eso, giro sobre sus talones y se introdujo en la cocina.

Mi estomago se removió, inquieto y las malditas ganas de vomitar se presentaron...me puse de pie lo más rápido que fui capaz y corrí por el pasillo, mierda, abrí la puerta del cuarto de mi hermano y anduve hasta el interior de su baño, vomitando descontroladamente en el retrete.

TentaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora