LARISA
− ¿Dónde estoy?−cuestione a Shawn, con un toque de pánico fácilmente detectable en mi voz− ¿Qué haces tú aquí?−lo cuestione, histéricamente, mientras trataba de ponerme de pie, el chico me lo impidió.
Shawn lucia exactamente igual a como salió del departamento de los chicos, su labio inferior se veía inflamado y amoratado. Joder, demonios, ¡qué estaba pasando!
−deja de moverte hermosa, te vas a lastimar el cuello−mencionó, tranquilamente el chico, sin quitarme los ojos de encima y presionándome contra la cama con una de sus manos sobre mi hombro derecho, el cual emitió un respingo doloroso para variar.
Trague saliva, todo el cuerpo me dolía de una forma horripilante y seguía sin entender nada, mi cabeza comenzó a palpitar con una fuerza demoledora, obligándome a entrecerrar los ojos y apretar los dientes.
− ¿Dónde estoy?−repetí mi cuestionamiento, en medio de un susurro desganado.
−en mi casa−mencionó Shawn, como si fuese lo más obvio del mundo, lo mire y sus ojos lucían serios.
Mi respiración se alteró un poco, ¿Dónde estaba Tom? ¿Estaba bien? ¡MIERDA!
− ¿y porque estoy aquí?−mi voz amenazó con romperse, me sentía impotente e ignorante.
El chico suspiro ruidosamente, para apartar su mano de mi hombro, mordió su labio inferior, sin
quitarme los ojos de encima.
−tuviste un accidente−mencionó, quedamente−te encontré y te traje aquí...
Mierda, eso no me tranquilizaba ni por asomo. Los latidos de mi corazón se desbordaron nuevamente, mientras la desesperación se acrecentaba en mi pecho, como una bala expansiva en
mi interior... ¿y Tom?
BILL
Joder, ya habían pasado más de dos horas desde mi liberación y aun no se pasaba nadie por mí, ¿Qué demonios estaba sucediendo? ¿De qué me perdía? Suspire, para ponerme de pie de la silla en la que había aguardado con toda la paciencia que me era posible a que mi hermano o mi madre o Gordon se aparecieran por ahí, pero nada, ni uno ni otro, ni una sola llamada, bueno, no era precisamente que mi teléfono celular estuviese en posibilidades de recibir llamadas, después de todo la batería estaba muerta, pero aún así...
Anduve, saliendo de esa pequeña sala de espera, para acercarme a una ventanilla de información, necesitaba con urgencia un maldito teléfono para llamar a casa para que alguien me dijera que demonios estaba pasando. La chica detrás del cristal grueso de seguridad me miro por un instante, con los brillantes ojos marrones adormilados.
− ¿algo en lo que pueda ayudarte?−me cuestiono, después de dejar un grueso fajo de documentos
sobre el escritorio que tenía delante de si, sin dejar de mirarme.
Suspire, para asentir con la cabeza, mientras me pasaba una mano por mi despeinado cabello.
−necesito un teléfono, ¿Dónde puedo conseguir uno?−la cuestione, mirándola con atención a los
ojos, ella se sonrojo levemente, mientras apartaba un mechoncillo de su cabello que se escapaba de su peinado.
La chica asintió, para medio sonreírme.
−por el pasillo que está a mi derecha podrás encontrar uno−mencionó, tranquilamente.
−gracias−le murmure en respuesta, para girar sobre mis talones y alejarme hacia la dirección que
ella me había indicado.
Casi puse los ojos en blanco, definitivamente me sentía mal, el pasillo que ella me había indicado
me había quedado de paso cuando había salido de la sala de espera. Tome una gran bocanada de
aire, mientras me acercaba al teléfono colgado en la pared, con el corazón alocado en mi interior, descolgué el auricular, para morder mis labios muy juntos, bien podía haberme regresado al departamento en taxi, después de todo, parecía como si todo el jodido mundo se hubiese olvidado de mi, aunque ese no era el problema, no, algo dentro de mi me gritaba con voz acongojada que algo pasaba mas allá de esas cuatro paredes, algo grave...
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Tentación
FanfictionEncontrar el amor no es fácil, pero encontrarlo y que éste sea prohibido es todavía mas difícil... Tom Kaulitz tiene una vida todo menos ejemplar; vicioso, mujeriego y cargando un sentimiento que lo quema con cada día que pasa. AVISO: estas a punto...
