CAPITULO 30: un pedazo de mi alma

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Hola! Bueno, les dejo el último capitulo del FF, muchas gracias Para quienes se tomaron el tiempo de darle una oportunidad a mi historia 😀❤ sólo resta el epílogo.

...

Tom

Me sentía emocionado, después de unos meses dedicándole su importancia a la banda teníamos la recompensa sobre la mesa literalmente hablando.

Grabamos un demo y lo habíamos llevado a cuanta disquera encontramos y una nos había llamado, estaba interesada....

- ¡no lo puedo creer!-Bill prácticamente vocifero, para ponerse a dar unos saltitos De lo más gay alrededor del sofá-seremos ricos y famosos...

Nos encontrábamos en nuestro segundo departamento en un plazo de seis meses. Vivir tratando de mantener un perfil bajo por el asunto de Ina era difícil, por lo que quizás la idea de irnos a vivir a L.A. en Estados Unidos fuese una jodida brisa de aire fresco en la vida tan estresada que todos a mi alrededor sobrellevaban gracias a mi y mis estúpidas acciones.

Nos apretujabamos en la pequeña sala de estar, Bill, Cheryl, Gustav, Georg, Andreas y yo, bebiamos cerveza.

No pude evitar echar de menos a Larisa, me hacía tanta falta... sin ella no podía estar completo ni feliz, pero, ¿que podía hacer? Su madre había decidido llevársela lejos y aunque me doliera no podía negar que quizás fuese lo mejor para ella, aunque mi corazón se rompiera en millones de pedazos. Por otro lado, había guardado por tanto tiempo mi amor por ella, ¿que más daba esperar mas?

-Oye tu...-Georg me trajo a la realidad, sonriendo con malicia, me había golpeado con la tapa de la botella de cerveza- ¿en que mundo estás, idiota?

-En uno que se encuentra en Francia...-murmure, con un pesar imposible de ocultar.

-Vamos, no te pongas en ese jodido plan melancólico de mierda-me reprendió mi hermano, lo mire, topandome con un toque de simpatía en sus ojos-Larisa no esta muerta y en menos de lo que piensas la tendremos tocando esa puerta...-mi gemelo señaló la entrada del departamento con su índice.

-No creo que sea esa puerta-lo contradijo Gustav, quien analizaba el contenido de su botella-viviremos en L.A. ¿lo olvidaste?

Negué con la cabeza, sacando mi teléfono celular del bolsillo delantero de mis jeans, le enviaría un mensaje a Larisa,

Larisa

Las clases eran un fastidio y no podía quitarme a Tom del pensamiento en ningún momento... ni a él ni a Clare que estaba por los siete meses de embarazo y la pasaba intentando convencer a mi Tom de estar con ella

Alce la mirada de mi cuaderno, había llenado de espirales la mitad de la hoja y en algún momento las palabras de la maestra de Latín habían pasado a sonido ambiente. Suspire más ruidosamente de lo que hube imaginado y la maestra me miró, aunque me tenía una extraña tolerancia por ser extranjera y nunca se metía conmigo.

La pantalla de mi teléfono celular se iluminó y lo desbloquee a hurtadillas, medio sonriendo sin poder evitarlo, un mensaje de texto de Tom. Lo leí con avidez, disfrutando de estar fuera del control de mamá, quizas ella podía impedirme estar donde yo quería pero mi teléfono y yo éramos libres de llamar a quien quisiéramos.

" ¡quieren firmarnos! Grabaremos un disco "

Alce ambas cejas, queriendo ponerme a dar saltitos de la emoción, la banda de Tom había contactado con una disquera, ¡grabarían un disco!

La campana sonó, avisando que la clase había terminado, por lo que tomé mi mochila e introduje mis cosas, para salir del aula, marcando su número y llevándome el teléfono celular al oído.

- ¿Leíste mi mensaje?-cuestionó Tom al otro lado de la línea.

Sonreí ampliamente.

- ¡claro! Estoy muy contenta con las cosas que te están pasando...-mencioné, andando hacia la salida de la escuela-es realmente genial.

Escuche con claridad la risa de Tom y mi sonrisa se volvió un poco más grande.

-Si, realmente genial-mencionó él-y hay más cosas que aún tengo que contarte...

Camine por la atestada acera, iría a tomar un café a una cafetería que estaba cerca de la torre Eiffel, ahí podía hablar toda la tarde con Tom si me venia en gana.

-Soy toda oídos-respondí, sintiendo nervios.

Siempre que hablábamos y me decía que tenía más cosas que contar me volvía un manojo de nervios, ¿y si había reconsiderado tener una relación con Clare? ¿y si había conocido a alguien más?

-Nos iremos a Estados Unidos-trague saliva-la disquera es Norteamérica y quieren tenernos cerca además que me viene perfecto... ya sabes, por lo de Ina.

Ina Weisbach, otro jodido dolor de cabeza, ella y Charly estaban por ser procesado y Shawn estaba en un centro juvenil de detención hasta que cumpliera la mayoría de edad para ser juzgado por venta de drogas. Tom era un testigo clave y la policía quería tenerlo seguro y así evitar que alguien pudiera asesinarlo, por lo que mudarse a Norteamérica era una solución para el problema... aunque si se volvía famoso sería fácil dar con su paradero.

-Si, lo sé...-murmure, con un nudo que me cerraba la garganta-supongo que ya no podrémos hablar tanto por teléfono...-traté de darle una entonación relajada sin lograrlo.

-Lari...-él me reprendio cariñosamente-encontraremos la manera ¿si? Te amo y me amas, Nada más importa...

Suspire y asenti con la cabeza, tratando de alejar a mís malditos miedos.

-claro, tienes razón-mencioné.

Había llegado ya a la cafeteria, por lo que me senté en una de las mesas que de encontraban en la acera, protegidas por un toldo a rayas verdes y beige. Hojee el monisimo menú sólo por costumbre, ya sabía que iba a pedir...

- ¿has pensado en lo que te propuse la otra ocasión?-cuestionó Tom- ¿sobre lo de mudarnos juntos cuando seas mayor de edad?

Mordi mi labio inferior, ¿que si lo había pensando? ¡Claro que lo había hecho! La mayor parte del dia, pero me daba miedo hacerme ilusiones al respecto...

-Si, estuve pensando...-dudé-sería genial-sonreí tontamente-pero ya veremos.

Una mesera con delantal corto y negro se acercó, con libreta en mano, cuestionandome en francés por mi orden, por lo que respondi que un crema irlandesa.

-Me encanta escucharte hablar francés...-susurro Tom y yo puse los ojos en blanco-y sin presiones...

Habíamos pasado por tantas cosas, tantos años de silencio, culpas y secretos, estábamos luchando con los complejos de la sociedad, con lo que pudieran pensar sus padres y mi madre, con la distancia...

Habíamos sucumbido a la Tentación y ahí estábamos, tratando de ser positivos y esperando lo mejor del destino, queriendo apresurar el tiempo para darnos cuenta si podríamos estar juntos, aunque tuviéramos más de 2 años de incertidumbre por delante

TentaciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora