Capítulo 10

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- Me alegra verte Sara, me acabas de salvar el día.

Estaba realmente cansada, no esperaba que mi día fuese así.

- Eres una exagerada, sube anda.

Me monté en el coche de Sara, estaba dispuesta a poner mi vida en peligro subiéndome en ese coche con ella antes de ir andando a casa.

- ¿ Cómo te ha ido el primer día?

- La verdad es que muy bien, todos son muy amables, aunque hay una chica que...

Le conté toda la historia a Sara, todo mi día en el campus, todas las veces que me perdí, que me ayudaron, las clases, los maestros e incluso le conté mi problema con esa chica repelente que anterior mente tuvo la valentía de reírse de mi por haberme perdido.

- ¡ Será puta la pija esa!

- Eh, controla tu vocabulario. 

- Seguramente será la típica niña de papá a la cual le compran todo lo que la reina desea, no ha superado que su etapa de princesa en el instituto ya ha acabado y quiere seguir en las clases de preparación para la universidad con su propio reino.

La descripción que Sara me había dado sobre esa chica, Ashley, tenía mucha lógica.

- Me da igual la gente así, no me dedico a preocuparme de personas que no se merecen ni una sonrisa.

- Lo único que se merece esa guarra es una patada en el cielo de la boca y que se le quite toda la tontería.

La violencia que sacaba mi amiga de su interior me aterrorizaba, si yo no fuese su amiga no me quiero ni imaginar las formas de torturarme que se le habrían ocurrido, prefiero no pensarlo.

- Supongo que lo has pasado mal con personas como ella en tu pasado, ¿ no?.

- ¿ Cómo lo sabes?

- Es fácil adivinarlo, justo cuando te he sacado el tema de esa chica se te ha hinchado la vena del cuello y has soltado palabras que a menores de diez años le aterrorizarían, puedes ser muy diabólica si te lo propones. 

Lo único que te ha faltado es una de esas risas malvadas que salen al final de las películas.

Soltó una carcajada, Sara era una de las mejores personas que te podrías encontrar, pero cuando se trata de alguien que se mete con ella o su amiga saca el lado malo que lleva en su interior, y créeme que a nadie le gustaría hacerla enfadar.

- Ya estamos aquí.

- Muchas gracias, lo único que se me apetece ahora es tirarme en el sofá y ver la televisión, luego empezaré a pasar a limpio todos los apuntes que he escrito.

- Te llamaré luego, por si quieres quedar o hablar. Adiós cariño, descansa.

- Sí por favor, llámame luego. Te quiero.

Arrancó su coche y se fué, saqué mis llaves de el bolso y abrí la puerta. Al entrar ví como tenía un mensaje de voz en el teléfono, pulsé el botón.

'' Cariño, soy mamá. Cuando llegues a casa llámame, tengo que contarte algo.''

La voz de mi madre sonaba temblorosa, tenía el presentimiento de que había pasado algo, pero al llamar nadie me lo cogía. Tenía un mensaje en mi móvil, quizás era ella.

'' ¿Te apetece quedar ahora? x''

No era de mi madre, era Finn. No quería dejarle tirado y me apetecía bastante quedar con él para hablar de todo. Eran las una de la tarde, podría hacer algo de comer e invitarle a que se quedase.

'' Ven a casa si quieres, puedo hacerte de comer :).''

Lo único que quería era que se sintiese agusto conmigo y que todo volviera a lo mísmo de antes, quería volver a tener su confianza y su cariño, pero sólo como amigos. 

Volví a llamar a mi madre, pero no me contestaba, nuevamente llamé a mi padre, pero tenía el móvil desconectado. Más tarde lo volvería a intentar.

'' Me encantaría.''

Se iluminó la pantalla de mi móvil con un nuevo mensaje de Finn. Andé hacia la cocina y saqué la pasta del mueble. Iba a hacer unos macarrones con queso al horno, algo fácil y sencillo que a Finn le encantaba.

'' Ding, dong''

Echaba de menos esa puntualidad que tenía de llegar a mi casa en el momento que más ocupada estaba. Al abrír la puerta me sorprendío con unas flores y un abrazo, hacía tanto tiempo que no le veía que me emocioné.

- Entra, entra por favor.

- Veo que sigue todo igual, está precioso como siempre.

- Y yo veo que sigues llamando a mi timbre cuando más ocupada estoy, muy oportuno como siempre.

No quería tener vergüenza con él, quería ser lo más natural posible a su lado, aún me seguía transmitiendo esa confianza que me daba antes.

- No cambias, sigues igual de bromista.

- ¿ Por qué lo iba a hacer?

Le solté una sonrisa para darle seguridad.

- La comida está lista.

- Yo me ocupo, tranquila.

Sacó los platos del mueble, sabía dónde se encontraban todos los utensilios.

- Todo sigue en su lugar por lo que veo.

- No pensaba cambiarlo, todo está bién donde está.

Sacó los macarrones con queso de la bandeja y lo puso en dos platos, los llevó a la mesa. Tan caballero cómo siempre.

- Bueno, ya has empezado las clases, ¿ qué tal todo?

- La verdad es que todo muy bien, menos unas cuantas veces que acabé perdiéndome por el sitio, pero todo muy bien.

No quería hablarle sobre esa chica que me había hecho sentir incómoda, no le daba importancia a personas que no me agradaban, no la conocía y tampoco tenía intenciones de hacerlo.

- Te he echado mucho de menos Lucía, he sido un idiota.

- No digas eso, ya está todo olvidado. Vamos a hacer cómo si no hubiese pasado nada.

El resto del tiempo que pasamos juntos fue muy normal. Nos pusimos al día con todo lo que había ocurrido en el tiempo que habíamos estados separados.

- Siento tener que irme tan pronto, me gustaría quedar otro día y pasar más tiempo contigo, de verdad.

- Tranquilo, si quieres te llamo mañana y quedamos.

- Te llamo yo mejor, te lo debo, por todo...

- Como quieras.

Me despedí de él dándole un beso en la mejilla, él me respondió con un abrazo. Al cerrar la puerta volví a mirar la hora, las cuatro de la tarde. Intenté llamar un par de veces a mis padres, pero ninguno respondía al teléfono. 

¿ Qué habría pasado y por qué no contestaban al teléfono? Me estaba volviendo loca, los nervios recorrían todo mi cuerpo.

Intenté tranquilizarme pasando todos los apuntes a limpio en el salón, mientras que veía Ellen, era uno de mis programas favoritos. 

Me puse cómoda, me quité los zapatos y me estiré en el sofá. Estaba muy cansada y los ojos se me iban cayendo hasta que se me cerraron por completo.

ShadowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora