Relámpagos, truenos por todas partes, no para de llover y en realidad me identifico demasiado con el mierda de tiempo que hace afuera.
Temo el día en el que el hombre que tengo al lado me abandone, porque sé que lo hará, tarde o temprano acabaré sola como siempre.
¿ Dónde se quedó lo de que el amor no existía, que todo era un juego? No entiendo nada de lo que me está ocurriendo, estoy tan mareada que no comprendo mi propia vida.
Un día todas mis paredes se derribarán, toda la mierda que llevo acumulando se caerá y parte de eso le golpeará a Kyle en la cara, quiera o no.
Está tan tranquilo, tan sereno... duerme como un pequeño niño, como un pequeño niño inocente que no tiene ni idea de lo que trata la vida.
Me levanto de su cama, aún esta todo oscuro, y me dirijo al baño. Tengo ganas de llorar, de sacar todo lo que llevo dentro, ¿ pero quién me garantiza que no me va a abandonar cuando le cuente todo mi pasado?
Capto mi reflejo en el espejo que está por encima del lavabo, mi imagen está distorsionada en él gritándome si vale la pena seguir con mi vida.
-Mírate, ahí depie, con unas ganas increíbles de llorar y de correr lejos. Todos los recuerdos vuelven, princesa, y tu no eres la excepción.- mi propio yo reflejado me da una charla, una de las tantas que he tenido con ella.
- Él me quiere de verdad.- le digo, me siento como una enferma mental al hablar con un estúpido espejo.
- A ti nadie te quiere de verdad, si no te quieres tú misma, ¿ quién coño te iba a querer? Mírate, no vales la pena.
Sus palabras duelen, duelen tanto... se clavan como cuchillos afilados y ni yo misma puedo controlarlas, porque por mucho que sea yo la que me habla es lo que realmente siento.
- ¡ Cáyate! - necesito golpearlo, necesito golpearlo y llorar como una maldita desconsolada.
- Das asco, nena. Otra vez llorando de nuevo, en un cuarto de baño, sola, desahogándote, deprimida, sientes que no puedes con tus problemas, te lavas la cara, me vuelves a mirar, sonríes y luego piensas '' ya no más'' pero segundos después te vuelves a derrumbar...
No aguanto más, no puedo seguir escuchando lo que me estoy diciendo, acabo con las manos en la cara y derrumbándome en el suelo. No puedo seguir pensando en mí, Kyle nunca me debe de ver de esta manera, tan débil y sin fuerzas.
Recojo mis cosas y salgo de esa casa, no puedo dejar que caiga con migo. Ando, ando lejos, incluso corro, huyo como siempre, sin enfrentarme a los problemas que se ponen en mi camino. Es la forma más fácil de vivir para mí.
Vaya a donde vaya, huya a donde huya, siempre voy a estar ahí para derrumbarme, porque ¿ cómo voy a dejar que alguien me quiera si yo soy mi mayor enemigo?
Voy al bar más cercano y comienzo a beber. Son sólo las diez de la mañana y aún sigue lloviendo. Nunca he bebido, nunca me e emborrachado, pero para todo hay una primera vez.
- ¿ Qué quieres, preciosa?- el hombre que está detrás de la barra me pregunta coqueto.
- Lo más fuerte que tengas, y no me llames así.
El camarero me acerca un vaso con un extraño líquido dentro, me lo bebo de un trago y cojo aire.
- Otro.
Uno, dos, tres, seis..... Pierdo la cuenta y casi no puedo levantarme de la silla, ¿ esto es lo que se siente? No sirve para nada, aún sigo notando lo mierda que soy y lo poco que valgo.
Necesito olvidar todo, necesito medicina, la medicina de la calle, así que me hago con una bolsa de polvo blanco, mi polvo del olvido. Ni si quiera sé lo que es, no me importa el nombre de la mierda que me voy a meter por la nariz.
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Shadow
RomanceUna chica de un pueblo pequeño cumple su sueño y va a uno de los sitios más maravillosos del mundo LONDRES. Allí conoce a una de las personas más importantes de su vida, una con la que quiere rehacer su vida y olvidarse de la mierda del pasado. Pero...