Capítulo 14

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Ese chico producía algo en mí, por mucho que quiesiera odiarle no podía . Después de lo grosera que me comporté con él eal despedirme noté que él tuvo razón, le echaba de menos y tenía muchísimas ganas de verle, aunque de ninguna manera iba a dejarle las cosas fáciles.

Ya habían pasado una semana después de ese inoportuno encuentro con kyle, ese chico tan rudo con el que discutí esa noche. 

Por otro lado las clases me iban de maravilla y la redacción la entregué a tiempo, consiguiendo una matrícula de honor en ella. 

Mi relación con Finn iba bien, no habíamos quedado más porque el tenía muchos planes, pero nos mandábamos mensajes para no perder el contacto.

Era Sábado, lo que significaba que tenía todo mi día libre, así que quedé con Sara. 

Hacía mucho que no la veía porque se encontraba muy ocupada, le mandé varios mensajes para contarle lo que me había pasado pero pensé que era muchísimo mejor contárselo todo en persona.

- ¡ No me lo puedo creer! ¿ Me estás hablando en serio?

- Muy enserio Sara, tenía ganas de matarle, no sé cómo me pude fijar en un chico así.

- Apuesto a que tienes ganas de verle...

- Creeme que estás equivocada, lo único que tengo ganas ahora mismo es de tomar un café. ¿ Paramos en Starbucks ?, necesito energía.

- Sí claro, por qué no.

Sara quería que le contara todo lo que me había pasado detalladamente, estaba flipando como una niña pequeña al contárselo todo camino a la cafetería.

Desde ese día no lo había vuelto a ver, ese chico necesita una clase de modales antes de que volviera a coincidir con él.

Al entrar en Starbucks  y cerrar la puerta vi una silueta de una persona muy conocida. Se estaba poniendo un delantar y un gorro mientras que se colocaba detrás del mostrador. 

No me lo podía creer...

- Ve tú a pedir, mientras voy buscando sitio.

¡ No, Sara! Era el momento más incómodo de todos, el chico que estaba colocado detrás del mostrador era Kyle. 

Estaba a punto de decirle a Sara que nos fuéramos, pero tarde o temprano tenía que darme cuenta que podría encontrarme con él en cualquier otro lugar.

- Hola preciosa, qué de tiempo.

- Demasiado poco...

- No te hagas la dura, conmigo no puedes.

Tenía razón, con él me costaba hacerme la dura. Quizás porque dentro de mí tenía unas ganas increíbles de estar entre sus brazos y de besarle, o quizás porque su chulería era mi debilidad. 

En todo caso no iba a rebajarme para él.

- Veo que has dejado a los extraterrestres.... ahora tendré que tener cuidado por la calle.

- Me aburrían, ya no veía a casi ninguno, esto es mucho más divertido.

- Supongo. Ponme dos cortados con nata y nueces.

- La palabra mágica...

- Por favor...

- Así me gustan las chicas, que obedezcan.

- No te acostumbres.

Casi se me hacía imposible mirarle a los ojos, esos ojos verdosos que a la vez transmitían profundidad, oscuridad con sus pupilas al dilatarse. 

ShadowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora