Me encontraba en aeropuerto de Londres, con una cantidad de vendas increíble bajo mi ropa. Un milagro había sucedido, hace una semana, sobreviví a la operación mas díficil que me han hecho jamás. Y la pregunta es ¿porqué estoy en el aeropuerto? Pues bien...Sherlock ha pedido que me manden de nuevo a casa. Desde mi operación no he hablado con él, y bueno, Lestrade se encargó de llevar a cabo los deseos de Holmes.
"— Sherlock ha pedido que te vayas a casa. Es por tu propio bien. — "
Y aquí estoy, sentada en una incómoda silla, con el corazón encogido y las lágrimas a la orden del día. Ni siquiera se había despedido. Estuve a punto de morir dos veces, y ni siquiera se tomó la molestia de decir adiós, o "Perdón por hacer que casi te maten". Suspiré pesadamente mientras intentaba acomodarme en aquel asiento.
— Pasajeros del vuelo a Edimburgo, favor de pasar a la Puerta 1 Gracias.
Cerré los ojos por unos segundos. Era hora. No más crímenes, ni detectives, ni villanos en mi mente, no más Sherlock Holmes. Y justo eso era lo que me estaba matando...¿No más él? Probablemente moriría de aburrimiento.
(...)
Me encontraba caminando hacia el avión, cuándo un grito de una voz conocida me llamó.
— ¡Hey, Jane! — me dí la vuelta al escuchar aquellos gritos resonar por todo el aeropuerto
— ¿Lestrade? ¿Que haces aquí?! — reí levemente.
Él corrió hacia mí con un teléfono en mano, y sin decir palabra me lo entregó. Con el ceño fruncido y la mirada fija en él. Contesté.
— ¿Hola?
— He cambiado de opinión...— escuché la voz de Sherlock después de un largo silencio.—Estás mejor aquí.
Y así es cómo cancelé un viaje de último minuto para meterme en un taxi apestoso junto a Lestrade camino a 221B Baker Street con el arrogante, creído, y psicópata de Sherlock Holmes.
Pero a fin de cuentas, era Sherlock Holmes...
Continuará...
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Sherlocked (BBC Sherlock & Tú).
FanfictionJennifer Watson, una joven ex-médica transferida a Londres para trabajar en Scotland Yard. Jamás imaginó que se encontraría con Sherlock Holmes, el detective más famoso de la ciudad, quien, cabe aclarar, no creía en el amor. Hasta que la conoció. Je...
