Capítulo 2

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Secretos Ocultos 

Capítulo 2

Creo que jamás en toda mi corta e insignificante vida he visto una mirada tan fría como esa.

No tengo una visión muy buena, pero puedo afirmar en este mismo instante que sus ojos negros son firmes como también intensos, algo me dice que con una simple mirada cualquier persona se sentiría incomoda. Es demasiado intimidante y apasionante podría llegar a decir. Su mandíbula esta demasiado marcada, hasta puedo notar como todos sus rasgos se destacan de una forma asombrosa. Tiene una nariz fina y recta sumamente acorde a su rostro.

Mi mirada va descendiendo con lentitud, no me sorprendo al notar unos labios finos, varoniles y levemente rosados. Este chico carga el típico aspecto de chico con el que mi padre daría su típico sermón "No te juntes con el" "No estoy juzgando por las apariencias simplemente no creo que sea un buen muchacho"

Pero mierda, en lo que menos puedo pensar en este preciso momento es en la opinión de mi padre. Solo tengo la mía, y mi veredicto es que está buenísimo.

Deja de babear y concéntrate, ¡El chico te está mirando!

Nuestras miradas chocan de golpe, sus ojos negros me escanean de arriba hacia abajo, como si estuviese queriendo corroborar algo junto a su ceño demasiado fruncido. Parece enfadado y hasta irritado.

No hagas nada estúpido, no hagas nada estúpido.

—¡Brooooke!

Mierda.

—¿Se puede saber qué diablos te sucede? —me volteo más rápido de lo que imagine hacía la aguda voz.

—¿A mi qué diablos me sucede? ¡Yo debería preguntarte eso! —frunzo el ceño haciendo que una pequeña marca en mi entrecejo aprezca— El primer día de clases y ya estas metiéndote en problemas, simplemente no puedes ser un poco, no lo sé... decente.

—Guao, frena el carro. En primer lugar, si soy "decente" —miro hacia ambos lados del pasillo intentado que no se notara que estábamos discutiendo. Lo que me faltaba, pelearme con la más popular del instituto—. Y baja la voz, ¿quieres? Harás que todo el mundo nos observe.

—El primer día de clases y un profesor ya te echó de su clase, oh si prima mía, eso es muy decente créeme. ¿Acaso eres una bad girl o algo de eso? ¿Pretendes que te expulsen en una semana?

Rodo mis ojos con frustración.

—Dios, sí que estas exagerando. No sé si sabes, pero por lo visto los profesores de este instituto son unos malditos ignorantes que no respetan las opiniones de los alumnos.

—Eso deberías decírselo al director, no a mi —suspira con cansancio—. En fin, vamos, es hora del almuerzo y no quiero llegar tarde.

Mis cejas se elevan en su dirección.

—¿Acaso no estas furiosa conmigo?

— No, no lo estoy — pasa ambas manos por su cien. Señal de que se encuentra estresada—Simplemente es que... hubo problemas en el equipo de animadoras.

Sus palabras quedan en el aire. ¿Acaso nadie sabía cómo terminar una maldita oración? No insisto para que siga contándome acerca de su problema, claro que no, sé que es algo íntimo porque ella tampoco quiere abrirse a contarme lo sucedido, además no quiero realmente involucrarme con las animadoras, eso no es lo mío.

Holly gira hacia la izquierda en lo largo del pasillo, estoy segura de que ella pretende y quiere que yo la siga, así que no me qued otra opción. Antes de irme hacia la cafetería volteo hacia donde estaba clavada mi vista antes, en aquel chico de mirada peculiar.

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