Secretos Ocultos
Capítulo 19
Unos firmes brazos me sostienen con demasiada firmeza, gracias a ellos no estoy besando el suelo. Me gusta sentirme así. Los brazos son enormes en comparación a los míos, y pálidos, uno de ellos tiene un tatuaje, casi llegando a la axila. No logro ver bien que tipo de tatuaje es, ahora que lo pienso bien me gustaría hacerme un tatuaje. Debería hacérmelo ahora.
Mis piernas empiezan a tambalearse hacia adelante, aún la música sigue siendo pegadiza y agradable aunque no logro oír bien las letras. Casi caigo al suelo de no ser por esos brazos que me toman aun con mas fuerza y posesión.
Intento voltearme para quedar frente al responsable, sigo sin saber por qué no puedo dejar de reírme como si me estuviesen contando el mejor chiste de mi vida. Logro hacer fuerza y voltearme para quedar dada vuelta a mi posición anterior, ahora mi cuerpo está demasiado pegado a una gran tableta de chocolates.
Elevo mis manos con lentitud intentando acariciar el chocolate.
Me encanta el chocolate.
—Miller, ¿qué estas haciendo?
Mierda, el chocolate habla. ¡Dios mio estoy hablando con un chocolate! Mi mirada sube y lo veo observándome, me encanta aquella mirada, hasta ya me la he aprendido de memoria. Sus ojos brillan demasiado a pesar de la poca luz que hay en este sector, sus brazos jamás me sueltan y eso hace que mi sonrisa crezca sin saber por qué razón. Su rostro está tratando de decidirse si optar por la seriedad o la diversión, o al menos eso parece.
Mi mirada se despega hacia detrás del pelinegro que está buenísimo y me encuentro sorprendida al notar como se llevan entre dos a un chico rubio de rizos que se encuentra en el suelo. Hay sangre en su labios y tiene parte del pómulo marcado.
Auch, eso si que dejará una marca.
—¡Mafiosooo! ¡Tú tu tu lo has hecho a eso! —señalo rápidamente al rubio que ya se encuentra dirigiéndose hacia otro sitio— ¡Guaooo! Eres fuerrrte, muuuy fuerrrte. ¡Pero pegarle a la gente está mal Smish! ¡Chico malooo!
Clavo mis ojos en él, quien no ha dejado de mirarme en ningún segundo, su ceño se frunce y su rostro se acerca rápidamente hacia el mio. Puedo sentir su aire en mi rostro, es gracioso, puedo ver como sus fosas nasales sumamente pequeñas se abren y se cierran, ¡es adorable!
—¿Qué mierda es lo que te han dado para beber, Miller? —pregunta hecho una furia, sin dejar de observar cualquier reacción de mi parte.
Alzo mis cejas con sorpresa para luego echarme a reír.
—Mmm de aquí cerca puedo ver tus cualidades muchisisisimo mejor —susurro o grito, no lo sé, no tengo control de mi tono de voz ni de mis palabras—. Me encanta tu piel pálida, es como la de un trasero de bebe.
Posiciono mis manos en sus mejillas y lo acaricio suavemente, como si estuviese escaneando un animal en extinción. Sus sentidos se activan y puedo sentir como se estremece ante mi tacto tan repentino.
He tomado por sorpresa a Wesley Smith, quien lo diría.
—¿Vale? —responde con desconfianza— Ahora dime que has bebido.
—¿Sabessssss? Tus ojos son algo que me encantan, son negros muy muy oscuros como la noche y como los gatos negros. Una vez he tenido un gato negro muy bonito, pero se murió al otro día —mis ojos se pusieron sensibles rápidamente ante el recuerdo, estaba por llorar—. ¡Se murió mi gato!
Smith me mira con toda su atención, parezco ser su único campo visual. Me rio en mis adentros al imaginar a Smith mirando algun moco de mi nariz o algun grano de mi rostro.
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Secretos Ocultos
Teen FictionUna serie de asesinatos están transcurriendo en un pequeño pueblo al norte de California. Brooke Miller es la única adolescente interesada en descubrir y descifrar quién diablos es la persona que está incentivando esta catástrofe, y aunque no parezc...
