Capítulo 14

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Secretos Ocultos

Capítulo 14

Hay dos cosas que detesto con todo mi corazón y con toda mi alma, bueno, o al menos son las dos primeras cosas que se me vienen a la cabeza en este preciso momento. Intentaré ser lo más breve posible y no dejarme llevar por mis emociones.

En primer lugar, odio a las personas (eso lo he dejado bien claro desde el momento en el que he tenido uso de razón o al menos lo he intentado).

Y, el segundo lugar diré que se lo lleva con mucho orgullo aquel lugar conocido como infierno o instituto. Así es, aquel sitio donde un sistema educativo le es planteado a los alumnos, donde enseñanzas deben ser entregadas a los estudiantes como un maldito obsequio, donde estos deben estudiar para poder aprobar una simple materia que ni siquiera es bien dada o interesante, donde miles de adolescentes asisten todos los días de sus vidas, donde está repleto de personas. Yup, así es. Personas. He vuelto al punto número uno de la cuestión. Asombroso.

—No sé si quiero entrar allí —susurré por lo bajo sin importar que pudiera oírme—. Noah me ha nombrado un par de rumores que andan corriendo y realmente no quiero hacerlo.

La camioneta frenó en un sector del estacionamiento del instituto. Aun mi mirada estaba clavada en la ventanilla, o mejor dicho, en aquella entrada al infierno.

—¿Realmente temes por el que dirán? Te consideraba más inteligente, Miller.

Los ojos negros que me habían recibido por la mañana ahora me miraban curiosos, era algo agradable de ver, no voy a negarlo, hasta podías perderte en ellos si quedabas viéndolos un poco más de tiempo.

—Soy nueva y mi objetivo al venir aquí siempre ha sido pasar desapercibida. Tener un último año de preparatoria normal sin meterme en problemas ni entrometerme en asuntos que no me corresponden.

Un bufido salió de su boca.

—Claramente has fallado descomunalmente en eso último desde el primer día que has puesto un pie en este pueblo.

—Tú qué sabes.

Negó con la cabeza lentamente mientras su mirada se clavaba en el instituto.

—Cualquiera que prestara atención podría darse cuenta de que las preguntas, mal formuladas, y la curiosidad, forman parte de ti. Es evidente, y mucho, ¿quieres que te diga por qué? —asentí desconfiada, mirándolo con suma atención—. Tus ojos avellanas todo el tiempo miran en busca de algo, tu ceño suele fruncirse cuando no comprendes lo que está pasando o simplemente cuando alguna cosa no cuadra, muerdes tu mejilla interna cada vez que te contienes en decir algo y no creas que no he notado que tienes una pequeña agenda donde anotas todas tus preguntas e hipótesis.

Abrí mis ojos con asombro y hasta sentí como mi boca quedaba entreabierta al oír sus palabras.

—Sinceramente no sé cómo pretendes que no crea que eres un mafioso al decirme todas esas cosas.

—Observador es la palabra correspondiente, no mafioso.

—Si tú lo dices —rodeé los ojos y abrí la puerta de la camioneta, ambos bajamos y nos miramos rápidamente. No sé por qué diablos me encuentro tan nerviosa— Ehh Smith...

—¿Sí?

—Gracias supongo.

Sus cejas se unieron formando una pequeña línea en el medio de su frente, luego su rostro se transformó por completo y me dedicó una mirada que me fue difícil descifrar.

—¿Sabes qué? Olvídalo, no debí haber dicho nada. Adiós.

Me volteé lo más rápido que pude con la mirada clavada en el suelo, debía ingresar al instituto y no voltear hacia atrás. Fallé por completo al sentir una mano tomar la mía.

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