Capítulo 11

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Secretos Ocultos.

Capítulo 11

¿Cuántos pinos había en este lugar? Era increíble la infinidad de árboles que había a nuestro alrededor. El auto de Sean iba a una velocidad bastante reducida, pero, aun así, se podía ver como los grandes troncos marrones y viejos pasaban con rapidez por las ventanillas del vehículo.

El sendero, que ni siquiera se encontraba marcado, era demasiado oscuro, solo unos pequeños y muy débiles rayos de luz se dignaban a meterse entremedio de las hojas. El moreno parecía reconocer el camino, ya que cada vez se adentraba más y más en el bosque.

Ahora ya entendía la razón por la cual nadie quería volverse cuando el sol desaparecía.

Estaba completamente oscuro. Y apenas eran las cuatro de la tarde.

Volví a tomar mi móvil, y a suspirar al notar que era imposible conseguir algo de señal aquí dentro. ¿A cuantos kilómetros de Bakersfield nos encontrábamos?

Parecía que estábamos perdidos, alejados de todo. Era todo tan ¿pacifico? y a la vez lejano.

Un par de ruidos hicieron que elevara la mirada del teléfono. El auto, maniobrado por el novio de mi prima, logró salir de aquel sendero repleto de pinos ubicados uno al lado de otro. Los árboles que anteriormente se encontraban sumamente pegados, ahora tenían mayor distancia entre ellos. La luz comenzaba a aparecer un poco más.

Había un gran circulo de césped espacioso, donde varios autos se encontraban estacionados. Era uno de los pocos lugares que no tenía la presencia de ese árbol tan característico de los bosques.

Sean estacionó rápidamente, se notaba que conducir no era un problema para él. Dejó el auto junto a los demás y ordenó que bajáramos.

Esto era totalmente desconocido para mí.

Holly bajo riendo y buscando todas las botellas de bebida que se había dignado a traer. Una vez que ya tenía todo en sus brazos, nos dirigimos hacia donde se suponía que todos se encontraban.

—Así que este es el famoso lugar, eh —hablé, observando con detenimiento todo mi alrededor. Lucia agradable para sentarte a leer o simplemente para dormir la siesta.

El ruido de los pájaros, el viento más fuerte y fresco de lo normal y un par de risas provenientes de lo más lejano.

—¿Has visto que bonito es todo aquí? Y eso que todavía no has conocido el lago —la rubia le entregó todas las botellas a su novio, y tomó mi mano para llevarme casi corriendo hacia el sitio que tanto quería que viera.

Era difícil seguirle el ritmo a una revoleadora de porras de colores.

El lugar seguía teniendo más espacio en comparación al trayecto que hemos hecho con el coche de Sean. Era como un gran círculo que se encontraba repleto de espacio verde, sin nada más que arboles a su alrededor.

Atravesando lo verde, estaba el famoso lago.

Mis ojos se impresionaron al notar la cantidad de personas que había aquí. Era casi todo el instituto alrededor del lago, puedo asegurar eso.

—¡Mira! ¿Lo ves? —mi prima parecía emocionada por mi reacción—. Es enorme, todos adoramos este sitio.

No discutiría el por qué sinceramente. Era entendible, este lugar era exactamente esos que uno ve en las películas y piensa "wow mi sueño es poder conocer algún sitio como ese".

Un gran muelle formaba parte de la laguna, algunos adolescentes se encontraban allí platicando y hasta bebiendo. Otros, se encontraban dentro del lago zambulléndose. El clima realmente era agradable, no ese calor molesto y húmedo que solía predominar en la zona, sino más bien un calor leve y tolerable.

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