2. Una mañana agitada

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Hoy estuve soñando bonito, con una ciudad sin que las personas se enojen, y me gustaba mucho como sucedían las cosas a lo largo de mi sueño, ya que me gusta muchísimo dormir y me cada vez que duermo pasan cosas bastante interesantes, pero tuvo que llevar Cris a despertarme y arruinar mi felicidad.

-         ¡Celeste! ¡Levántate, que vamos a llegar tarde al colegio por tu culpa el primer día!

-         Cris, gran hermano... ¡Sabes que odio que me despiertes!

-         Yo no soy tu sirviente ni nada por el estilo que vive para servirte, soy tu hermano mayor, y por lo tanto, ¡Debes hacerme caso!

-         ¡Aish ya! Pero vete de una vez, que me voy a cambiar.

-         Bueno, ¿Pero no te duermas eh?

Y antes de irse me tocó la nariz, como siempre hace en las mañanas, ¡A pesar de que sabe que odio que haga eso!

-         ¡Déjame!

-         Ya, ya, pero no te enojes  - dijo haciendo pucheros.

-         Vete de una vez y déjame en paz.

Me puse mi uniforme y luego de hacerme una media cola salí al comedor, para encontrarme con mamá sirviéndole la leche a Axel, y echándole miel a sus panqueques mientras que Cristian se servía solo, o sea que Axel también, pero bueno, decidí que mi mañana nadie la iba a arruinar.

-         ¡Hola mamá!

-         Hola Celeste, ¿Cómo dormiste hoy?

-         Pues estaba soñando en mis cosas bastante contenta hasta que Cris se dignó a despertarme y arruinar mi sueño.

-         Pero en mi defensa mamá, íbamos a terminar llegando tarde el primer día si no la despertaba  - interrumpió Cristian.

-         Bueno, en eso tiene razón Celeste.

-         Mamá, ¿No podrías defenderme aunque sea una vez?

Terminé de desayunar al toque y me fui sola al colegio algo enfadada. Necesitaba despejarme un poco a ver si conseguía hacerme amigos el primer día de clases.

Hasta el finalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora