17. Bautizada

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¿Pero qué era esto? ¿Y quién sería?

Me daba muchísima curiosidad saber lo que pasaba, ¡Y me moría de ganas por saber quién era el o la que me había mandado ese mensaje!

Esperé el término de las clases con ansias, con fastidios de Logan, y agradables momentos para distraerme con Wendy, hasta que finalmente llegó el fin de las clases, me sentía extraña... Extrañamente emocionada, aunque una parte de mí no estaba segura de lo que estaba haciendo.

- Hola chiquita, dime, ¿Quieres que te acompañe a tu casa? - escuché en mi detrás.

Logan - pensé.

- No, hoy me iré un poco más tarde. – le dije indiferente mientras alistaba mi mochila.

- ¿Y por qué si se puede saber? - me dijo mirándome extrañado.

- Porque... – me puse a pensar. – Porque iba a acompañar a una amiga a un lugar urgentemente, y me dijo que tengo que ir... sólo yo.

- ¿Por qué sólo tú? - me preguntó con una ceja levantada.

- Porque... - ¿Qué podría ser? – porque... ¡Es urgente y ya! Ya me voy, bye.

Agarré mi mochila, y salí del salón al toque ignorando a Logan, para bajar al toque.

Bajé y fui directo a las duchas, aunque no sabía quién sería ni nada... Me daba mucha curiosidad, aunque siendo sincera, también me daba un poco de miedo.

Entré mirando que no hubiese nadie, y apenas entré, sentí como un baldazo de agua helada, acompañada de harina, me caía encima y como mi cuerpo se helaba, y no podía abrir los ojos, no sé por qué.

- Jajaja, ¡La nueva quedó "bautizada"! - escuché la voz de un chico que no conocía.

- ¡Jajaja sí, que gracioso que no sospechase nada! - escuché las burlas de otra persona.

- ¡Sí, ahora vámonos! - escuché la voz de otro chico más, antes de que se fuesen los tres.

¡Esta era la broma de la que me había hablado Logan! O sea que me había dicho la verdad...

No podía abrir mis ojos porque una cantidad de harina había entrado en mis ojos, además de algo dulce y extraño que no llegué a reconocer, y aunque no había llegado a ver a los chicos que me habían hecho esto, juro que podía reconocer sus asquerosas voces. ¡Lo juro!

Abrí una de las duchas y me cayó un montón de agua helada que cayó por todo mi cuerpo ¡Mier...Rayos! Aproveché eso para sacarme lo que parecía miel, pero con respecto a la harina, sólo logré sacar un poco, lo demás se quedó pegado, que asco...


Hasta el finalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora