4. Algo inesperado

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Estoy muy segura de que estoy llegando tarde a mi primera clase y lo peor es que llevo buscándola desde hace un buen rato y nada, ¡No encuentro el maldito salón! Aunque probablemente lo habría encontrado mucho más rápido si hubiese preguntado a alguien pero siempre he sido demasiado orgullosa. Lamentablemente, después de varios intentos buscando mi salón me decidí a preguntarle a una profesora que andaba por allí.

- Discúlpeme señorita...

- Señorita Donell, ahora dime, ¿Qué necesitas?

- Lo que pasa es que no encuentro mi salón y estoy preocupada.

- No te preocupes, ¿Eres nueva, verdad?

- Si...

- Sólo acompáñame, yo te ayudaré.

- Ok, gracias.

La seguí por unos pasillos, luego subimos las escaleras hasta el segundo y me llevó a una oficina con un cartelito que decía "Administración".

- Entonces, ¿Cómo te llamas?

- Bueno, mi nombre es Celeste Foster

- Ok. Foster... Foster...

- ¿Encontró mi salón?

- Sí, ahora mismo tienes química en el laboratorio, se encuentra siguiendo este pasillo - señaló el pasillo que se encontraba doblando a la izquierda - hasta que llegues a unas escaleras, subes al tercer piso y ahí debe de haber un cartelito que diga "Laboratorio de Química". No debes de poder perderte.

- ¿Y mi siguiente clase?

- Pregunta a otra persona luego.

- Bueno, ¡Gracias y hasta pronto!

Me despedí de ella y seguí las indicaciones que me dio, y no demoré tanto como antes, ¡Ahí estaba el laboratorio! Pero cuando llegué la puerta estaba cerrada, al parecer la clase ya había empezado así que toqué la puerta y al abrirse, vi al profesor de química.

- ¿Qué desea?

- Ehm... Soy la alumna nueva.

- ¿Es usted Celeste Foster?

- Sí.

- Ah sí, la estaba esperando, pase por favor. Tome asiento al lado del señor Adams. Es ese estudiante de allí.

Dirigí mi mirada hacia donde me decía. ¡Oh por Dios! Era el chico que había visto antes ¡Menuda suerte la mía!


Hasta el finalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora