Capítulo 24.

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*Narra Rubius*

Rubius: ¿Ya sabes dónde están, Mangel?

Mangel: Sí, Jane me dijo que están en México, pero que no te dijer...-dejó su frase a medias mientras yo comenzaba a reir a carcajadas.

Rubius: Eres un mal novio.- Mangel agachó la cabeza.- pero un buen amigo.

Ahora que sé dónde está ___, puedo ir a recuperar la

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Ahora que sé dónde está ___, puedo ir a recuperar la. Fui de verdad un idiota con ella, no tenía la culpa de mi comportamiento y en cambio le dejé caer toda la bomba a ella. Mangel y yo nos pusimos de acuerdo para comprar los billetes ésta tarde para irnos este mismo día, todo va de  maravilla. Ya está todo planeado, no puede salir mal esto.

 Ya está todo planeado, no puede salir mal esto

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[...]

Ya estaba en casa viendo los horarios, alistando maletas para ya por fin decidir por un boleto de avión, nada puede cambiar mi decisión de ir por ella. No la voy a perder.

Ya estaba eligiendo mi ropa y acomodándola cuando sonó el timbre, supuse que sería Cheeto y Alex, ya que se ofrecieron a llevarnos al aeropuerto. Me dirigí a la puerta rápidamente pero Mangel ya había abierto la puerta. 

Rubius: ¡Chicos, gracias por...!- me detuve en seco. Mi madre, el padrino y mi hermanita estaban ahí afuera. Mi hermana corrió hacia a mi y me abrazó. Yo le recibí el abrazo aún aturdido por su visita. Traían maletas, eso era mala señal. 

Mamá, te amo, pero este es mal momento.

Rubius: He, pasen, pasen...¡Hola, mamá!...¡Padrino! Que gusto, si, si...

MadreDeRubius: ¿Estás bien? Te noto algo nervioso

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MadreDeRubius: ¿Estás bien? Te noto algo nervioso.

Rubius: Sí, claro que estoy bien, ¿qué hacéis en Madrid?

MadreDeRubius: ¿No te da gusto que hayamos venido?

Rubius: ¡Pero claro que si! Es sólo que...

La voz de mi hermana se escuchó desde en pasillo, mi madre fue con ella.

MadreDeRubius: ¿Vas a ir fuera?

Rubius: Sí...¡no! Tal vez...

<<¡MIERDA!>> 

MadreDeRubius: Rubén, no puedes salir ahora, hemos venido a verte solo a ti. Y queremos salir como familia a uno de esos balnearios familiares.

Rubius: P-pero, es que tengo...tengo que...

Padrino: Pero nada, esos viajes de "Youtube" puedes hacerlos otros días. Ahora es la familia, queremos verte y estar contigo.

Guardé silencio y asentí leve accediendo a su propuesta.

Mangel: Disculpen, tengo que irme.

Rubius: Te acompaño a la puerta, chaval.

Caminamos en silencio y estando ahí comenzamos a hablar sobre nuestro plan destruido gracias a mi amada familia.

Mangel: ¿qué te parece si vamos después de que tú vuelvas?

Rubius: No puedo esperar...

Mangel: No puedo ir yo solo, capullo!

En ese momento sentí como algo se iluminaba...sí, como en las caricaturas.

Rubius: ¿y si tú vas...? Acompañado de Cheeto, o Alexby, o....-guardé silencio al ver a dos figuras acercarse, eran los dos chicos ya mencionados anteriormente.

Alexby: ¡Hey, chicos! 

Cheeto: ¿ya listos?

Mangel: Hay un problema...los padres de Rubius han llegado sin avisar, y él no puede ir...

Rubius: ¡Sí, pero...!- grité interrumpiendo a mi amigo.- ¿por qué no va uno de vosotros? Yo os doy el dinero para el boleto para ir rápido con ___. 

Mangel: Sí, ¿y qué diremos al vernos llegar sin ti? "Hola, ___. Rubius no pudo venir, pero hemos venido nosotros para ofrecerte una disculpa de su parte"- dijo mi amigo con un tono sarcástico.

"Vaya, no lo había pensado"-me dije.

Maldije en voz baja, buscando una solución, misión fallida totalmente...

Rubius: Vale, esperare a que regrese de con mis padres de esos balnearios. 

Cheeto: Vale, y aquí estaremos para ayudarte, no te preocupes.

Alexby: Y también estaremos cuando la cagues.-y soltó una risita tan característica de él.

Mangel: Vale, pues nos vamos retirando-contestó de manera refinada- suerte con tus padres. 

Ruibius: ¡gracias, chicos!

Grité para que pudieran escucharme, ya que se alejaban poco a poco, con destino  al elevador. Di un suspiro amargo y di media vuelta hasta quedar frente a mi puerta; tragué saliva y giré la perilla, observando como mi mamá guardaba en la pequeña maleta que tenía mis calzoncillos.

Sentí como mis mejillas ardían, y mis orejas se tornaban rojas. El Padrino no tardó en darse cuenta y comenzó a reír.

MadreDeRubius: ¿Estás bien, hijo? ¡Uff! Hijo, ¡te hace falta más ropa interior!-me gritó algo burlona con mis calzoncillos en sus manos. La temperatura de mi cara subió aún más conforme las risas del Padrino, y de mi hermana (que no se cuando se incorporó con el Padrino), aumentaban.

Rubius: ¡Dejalas en dónde estaban, por favor! 

Y todos soltamos risas. 

Cuando pude normalizar mi respiración, reflexioné sobre la cantidad de ropa que cargaba mi madre y me fue imposible no preguntar:

 Rubius: ¿Por qué cargas con un montón de ropa? Creí que solo iríamos este fin de semana, y además...-hice una pausa registrando lo que había en el interior de la maleta ya casi terminada por mi madre- ahí hay más ropa, y no es precisamente para el calor...

Padrino: Es que, queremos ir a una montaña a pasar unos días ahí después de los balnearios.

Y...¡Boom! Ahí es cuando una tercera parte de Rubén se cayó al vacío.

¿Amo a mi vecino? [PAUSADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora